Las constructoras guatemaltecas no se escaparán del clima negativo que envuelve a la economía mundial, y sus repercusiones se harán sentir en varios aspectos de la cadena productiva nacional.
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La desaceleración en la producción nacional en consecuencia de la crisis económica estadounidense es un hecho ya aceptado por las autoridades monetarias, que han estimado fuertes impactos en distintas áreas de la economía nacional.
Una de ellas es la construcción, que además de verse afectada en los últimos años por el encarecimiento en los materiales también se encuentra desmotivada por la inminente desaceleración económica.
Rodolfo Gándara, presidente de la Cámara Guatemalteca de la Construcción (CGC), afirma que en 2007 el sector creció en 12%, especialmente en inmuebles de construcción vertical para su habitación.
En contraste, el 2008 estará marcado con cifras no tan motivantes. Se estima que el crecimiento será gradual y alcanzará el 5% al finalizar el presente año, por motivo de la desaceleración económica global, iniciada en Estados Unidos (EE.UU.).
Reacción en cadena
Las reacciones, confirma Gándara, se percibirán en varios aspectos, uno de ellos y el más significativo será la oportunidad de generación de empleos, y el movimiento crediticio en la banca nacional.
Estimaciones de la CGC apuntan que el año pasado 26 mil personas trabajaron en los distintos ámbitos del sector de la construcción, desde el área de albañilería hasta planificación y diseño, sin embargo, la cifra es mayor ya que se contabiliza solamente a los afiliados al Seguro Social.
De ser efectivas las especulaciones de crecimiento, en el presente año se reduciría en 7% la generación de empleo, 1,820 menos que el año pasado.
Reconocemos que va a haber cambios en todos los sectores económicos del país, y uno de los más afectados será la construcción con notoria desaceleración en producción y generación de empleos», sostiene Gándara.
Reducción crediticia
La desaceleración también representa bajas para la solicitud de créditos bancarios para la adquisición de bienes inmuebles.
El año pasado entre préstamos y descuentos concedidos al sector de la construcción por la banca y el sistema financiero se reportaron más de Q6,5 mil millones, cifra que se espera decrecerá en la misma proporción que la desaceleración.
Materiales más costosos
Los materiales utilizados en la construcción han experimentado incrementos en los últimos cuatro años, que representan aún más dificultades para la operación de las constructoras, que se han visto obligadas a incrementar sus precios.
El precio internacional del hierro reportó un incremento de 25% desde enero de 2007 hasta el mes pasado, mientras que en el mercado nacional se ha visto que los materiales se han elevado entre 7 y 12%.
Las cifras desalentadoras para las constructoras nacionales, incluyendo las agremiadas, motivó a los grupo a solicitar la opinión de expertos para conocer cuáles son las expectativas a futuro.
Recientemente la presidenta del Banco de Guatemala (BG) María Antonieta de Bonilla sostuvo una reunión con los integrantes de la CGC para explicar las previsiones macroeconómicas para el 2008.
Consultados los integrantes del gremio indicaron que las estimaciones en la estabilidad en el tipo de cambio con relación al dólar estadounidense y las previsiones inflacionarias del BG eran satisfactorias.
El origen de la crisis económica que se vive actualmente en los Estados Unidos involucra a los grupos inmobiliarios y al sistema crediticio del país que se dirige a la población con baja capacidad de pago.
La crisis hipotecaria o subprime (crédito de alto riesgo) tuvo su origen cuando las entidades financieras aprobaron excesiva cantidad de créditos a personas con poca capacidad de pago que aceptaron distintos préstamos.
El fenómeno del endeudamiento se extendió en la Unión Americana en otras esferas de la economía, al punto de desfavorecer el clima de confianza en las inversiones de las más importantes bolsas del mundo.
Entre las consecuencias de la crisis se encuentra una desaceleración en la actividad económica norteamericana que impactará a sus países dependientes, entre ellos, Guatemala y sus sectores productivos.