Magdalena de Soto, la mujer policía que actualmente ocupa el cargo de subjefa de la Comisaría N.53 de la Policía Nacional Civil (PNC), en Guastatoya, El Progreso, relata su historia y asegura que “cualquier mujer puede triunfar si se propone metas y objetivos”.
Ante la sorpresa de vecinos y funcionarios, que nunca habían tenido en tal cargo a una mujer, de Soto llegó a este lugar hace poco más de un mes; es subcomisaria de carrera, egresada de la Academia de la PNC, donde también desempeñó un alto cargo.
Entrevistada por Cerigua, informó que es casada desde hace 31 años, madre de dos hijos, de 30 y 26 años; tiene tres nietos; ingresó a la PNC desde hace 18 años; estudia para alcanzar el grado de Comisaria, en un máximo de tres meses y su próxima meta es ser Comisaria General de esa entidad, a la que llegó casada y con séptimo semestre en Administración de Empresas.
La destacada guatemalteca señaló que uno de los primeros desafíos que tuvo que vencer fue conseguir que le permitieran continuar sus estudios; luego, en la Universidad mantuvo en secreto el nombre de la institución para la cual trabaja, para no ser objeto de discriminación o hasta exclusión, además de conjugar cuidadosamente ser madre, esposa, estudiante y empleada administrativa en la PNC.
La segunda mujer con el cargo de sub comisaria en este país, entre más de 8 mil agentes, relató que fue catedrática por 10 años en la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde impartió cátedras de Lógica Formal y Dialéctica, Economía Política y fundamentos básicos de las Ciencias Económicas; comentó que es muy devota de la Virgen del Rosario, a quien le debe el temple que la ha caracterizado.
En el contexto del Día Internacional de la Mujer, la profesional aseguró que lo único que ellas necesitan para triunfar en la vida, es proponerse metas y objetivos bien claros; dijo que no existen justificaciones como la pobreza, la discapacidad o ser parte de un hogar desintegrado, porque a ella y sus demás hermanos los crió, formó y educó su padre viudo.
La mujer debe tomar conciencia de la función tan importante que desempeña en la sociedad; es creadora de vida, es inteligente, es dueña de su propio cuerpo, mente y sabiduría; debe respetar para ser respetada y hacer valer sus derechos y obligaciones, concluyó de Soto.