Importante sería conocer cuál llegaría a ser el valor del dólar en el mercado local si el Banco de Guatemala no persistiera en distorsionarlo al salir a realizar compras que nos cuestan a los guatemaltecos un ojo de la cara y que persiguen proteger los intereses del pequeño grupo de exportadores que hay en el país. Algunos economistas consideran que ese valor podría llegar a los seis quetzales por un dólar de permitirse que la oferta y la demanda naturales fueran los factores que fijaran el valor, lo que significa poco más de un veinte por ciento de apreciación de nuestro signo monetario.
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Si eso fuera cierto, el valor de nuestra factura petrolera se vería reducido en veinte por ciento en quetzales y un galón de gasolina podría bajar hasta en seis quetzales sin modificar la tasa impositiva actual, lo cual no es despreciable desde ningún punto de vista. Lamentablemente no hay forma de establecer realmente el valor de nuestra moneda respecto al dólar porque de manera artificial se mantiene un tipo de cambio que es distorsionado por la autoridad monetaria con su política cambiaria que es irracional desde todo punto de vista, pero mucho más cuando estamos frente a una crisis importada en la que la revaluación de nuestra moneda podría ser uno de los pocos elementos favorables para proteger los intereses de la población. Y no hablamos de una revaluación por decreto, sino simple y sencillamente dejar que el mercado fije libremente el tipo de cambio.
Se habla mucho de las causas complejas de la crisis mundial actual, pero indudablemente el déficit fiscal de los Estados Unidos, exacerbado por los gastos de la guerra en Irak, ha generado una devaluación del dólar en todo el mundo y esa es una de las causas importantes del alto precio de productos como los derivados del petróleo. Y si un país como el nuestro tiene la ventaja de que por condiciones internas de mercado puede elevar el valor de su moneda frente al dólar de los Estados Unidos, estará en condiciones de aliviar en algo los efectos de la crisis. Amarrarse a un tipo de cambio artificialmente alto y devaluar nuestra moneda junto a la norteamericana es un absurdo desde cualquier punto de vista que se quiera ver.
Si el mercado estuviera provocando la devaluación de nuestra moneda estaríamos fritos porque entonces crecería el valor de nuestras importaciones que son las que ahora nos están ahogando y nuestras exportaciones no aumentarían significativamente porque las más importantes están sujetas a cuotas y poco influye el factor de la divisa.
No entiendo cómo los miembros del Gobierno en la Junta Monetaria no han actuado para revisar la norma que beneficia a los exportadores y afecta a todo el país, incluyendo a los mismos exportadores en cuanto a la compra de insumos, porque es obvio el beneficio que tendría la población si se dejara que el mercado estableciera sin interferencias el valor real de nuestra moneda respecto al dólar.
Y tampoco entiendo cómo los representantes del sector privado en la misma Junta Monetaria no actúan de acuerdo a sus principios para promover una verdadera libertad cambiaria mediante la implementación de mecanismos que dejen operar con fluidez a la oferta real y a la demanda real, sin la distorsión de las compras que a costillas del déficit cuasi fiscal que de todos modos pagamos todos, se apuntale un tipo de cambio artificial.