Quien no conoce su historia está destinado a repetirla.
Es increíble como los guatemaltecos continuamos tropezando con la misma piedra rompiéndonos la cara y perdiendo todo por falta de memoria histórica y análisis de las situaciones. No se trata de nivel educativo, o económico ni de diversidad cultural. Sino de esa conducta machista que nos hace creer que las cosas malas sólo son para los otros.
Ya en los años 80 cientos de guatemaltecos que entregaron su dinero para ser depositado en cuentas en Estados Unidos y obtener altos intereses, perdieron todo.
Luego aparecieron las famosas financieras que casi llegaban a duplicar el capital en «menos de lo que canta un gallo». Resultados: los inversionistas perdieron todo.
Veinticinco años después, la historia se repite, y quienes invirtieron sus recursos en la Organizadora de Comercio ante la declaratoria de quiebra del Banco de Comercio exigen la devolución de su dinero, olvidando que el depósito del mismo fue realizado a través de gestiones bancarias fuera del país y por lo tanto el Estado de Guatemala no puede responderles.
Muy diferente es el caso de los cuentahabientes que realizaron su depósito en cuentas de ahorro, depósitos a plazo fijo y cuentas de cheques quienes pudieron disponer de la totalidad de sus recursos en menos de 96 horas, a través de Banco Agrícola Mercantil, Rural y Reformador pues utilizaban cuentas sometidas a la supervisión de la Superintendencia de Bancos.
Un segundo factor que les impidió pérdidas es la existencia del Fondo de Protección para Ahorrantes, FOPA, el tercero lo constituyó la intervención del Banco Industrial, el más grande del sistema, que asumió la responsabilidad de manejar las cuentas dinerarias y finalmente el manejo de los certificados de custodia, cheques de gerencia cartas de crédito, y cheques de caja por la Junta de Exclusión.
Tendrán los Tribunales que determinar quiénes son los responsables de la Organizadora de Comercio que se quedaron con muchos billetes de inversiones millonarias, luego de estafar a quienes pretendían ganar dinero fácil a través de altos intereses no sujetos a la Superintendencia de Bancos, por lo que ni el gobierno ni la banca privada pueden devolverles nada.
¿Cuántas veces más veremos estos casos? será que los guatemaltecos no podemos aprender del pasado. Debe este suceso servirnos de ejemplo para evitar caer en manos de estafadores, y no depositar el esfuerzo de nuestro trabajo fuera de la protección de la ley de nuestro país.