Críticas, reproches e insultos a diputados


Eduardo_Villatoro

Si los comentarios que mis contados lectores enviaron al portal cibernético de La Hora a propósito de mi artículo del pasado sábado que titulé “Payasadas, disparates y desplantes en el Congreso”, reflejan en una medida la opinión que los guatemaltecos en general tienen de los diputados, los parlamentarios salen muy malparados porque todos los que escribieron a la página web con acotaciones a mi columna de anteayer son unánimes respecto a reproches, críticas y hasta insultos a los integrantes de la actual legislatura.

Eduardo Villatoro


Para los que no cuentan con el servicio de la Internet o no ingresan al espacio  electrónico de este vespertino, les resumiré los conceptos vertidos en contra de los congresistas, especialmente por el bochorno de los parlamentarios de la llamada “bancada independiente”, al enfundarse en pleno hemiciclo con ridículas chaquetas moradas; por la incompetencia del presidente del Organismo Legislativo para encauzar las sesiones después de 58 días de holganza; la pretensión de incrementarse los sueldos en un 30 % con la excusa de que ministros de Estado, magistrados de las cortes y otros funcionarios no se receten por sí mismos aumentos salariales; el disparate de diputados de la oposición para eliminar el IVA a productos de la canasta básica, como las tortillas y el frijol, que no son objeto de control y por poco incluyen verduras, condimentos y especias que se expenden en modestos locales y en mercados cantonales.
 
El señor Guillermo Castañeda dice que los parlamentarios de la oposición, como no ganaron las elecciones presidenciales, ahora se dedican a “chingar” al Gobierno y al pueblo con la interpelación al ministro de Finanzas; mientras que don Ronald García califica muy duramente a los parlamentarios “independientes”, pues los trata de “imbéciles y huevones”.

No se queda atrás el lector Juan González, quien asevera que son “unos zánganos” porque “se las pasan desperdiciando el tiempo” y no hay forma que discutan y aprueben iniciativas encaminadas a frenar la corrupción. El lector Estuardo Apredes cita al medio cibernético Plaza Pública, en el cual se publicó que durante este año “el Congreso de la República nos costará Q692.9 millones, (lo que) quiere decir que gastaremos Q1.9 millones diarios en su mantenimiento” y de ahí que cada uno de los 158 parlamentarios le cuesta al país Q4.4 millones anuales.

Carlos Estrada es muy severo al aseverar que el Congreso es “una guarida o cueva de infelices ignorantes ladrones”; en tanto Roberto Berti afirma que los parlamentarios “son más que una parte del crimen organizado”; el señor Armando Peña es del criterio que sólo deben haber 50 diputados; don Filiberto Pérez los denomina “bola de mal nacidos” y de “pinches payasos”, y la lectora Aura Elena Leoni es de la opinión que a los congresistas los deberían extraditar a Estados Unidos porque integrarían “el crimen organizado”. Y aquí me quedo porque está por terminarse mi espacio.
 
 (El cínico Romualdo Tishudo cuenta que una noche la mujer de cierto diputado le dice: –Mi amor, amárrame y haz lo que quieras. El congresista la ató y se fue de parranda con varios de sus colegas).