«No viene nada nuevo, en el mejor de los casos todo seguirá igual», indicó Eduardo Suger del partido Centro de Acción Social (CASA), después de analizar los planes de gobierno del Partido Patriota (PP) y la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
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Suger, que participó en las elecciones presidenciables posicionándose en el quinto lugar de los resultados fue reconocido por los analistas políticos como «la sorpresa electoral», aseguró que no apoyaría a ninguno de los partidos.
La decisión se debe principalmente a la falta de claridad en los planes de gobierno, que según Suger no responden a las verdaderas necesidades de la población, de tal forma que no visualiza cambios sustanciosos en el futuro del país.
Uno de los principales señalamientos del ex presidenciable de CASA es la intención de ambos partidos para crear nuevas instituciones, como la propuesta de la UNE para crear el ministerio de la familia, y la falta de fundamento del PP en la presentación del plan Guatemala Segura, ya que el Estado no cuenta con los fondos suficientes para cubrir el presupuesto 2008.
Estrategias vacías
Por su parte, Carmen Aída Ibarra de la Fundación Myrna Mack, indicó que, en términos generales no hay una propuesta concreta de parte de las dos organizaciones políticas que participarán en los comicios para resolver los problemas de educación, salud y seguridad.
«Caen en ofertas y promesas, sin embargo no dan a conocer las propuestas para concretar los planes de gobierno (…) que deberían definir una estrategia que aborde cada uno de los problemas», indicó Ibarra.
A criterio de Orlando Blanco, del Centro Internacional de Investigación en Derechos Humanos, existen evidentes diferencias entre los dos partidos que definen su forma de trabajar, por una parte la UNE se inclina a priorizar la inversión social, mientras el PP considera la seguridad como su eje principal.
Blanco asegura que los dos factores son importantes, sin embargo los líderes de los partidos políticos no se preocupan por la asignación presupuestaria para el año 2008, que será determinante para que concreten sus propuestas.
«Estamos inmersos en una contienda electoral donde las propuestas no valen y todo está regido por el marketing político», opinó Blanco.
Finalmente, Suger aseguró que no aceptaría alianzas con los partidos políticos, y renunciaría a su cargo si la dirigencia de CASA define una tendencia a favor de uno de los candidatos, ya que se debe únicamente a los votantes que lo apoyaron durante su candidatura a la Presidencia, a quienes se refiere como la «reserva moral del país».