Critican desigualdad y pobreza latinoamericana


Participantes del Foro Social de las Américas destacaron lo necesario que es acabar con las desigualdades entre ricos y pobres.

Según el informe «De la pobreza al poder», elaborado por la organización Oxfam Internacional, la única manera de acabar con las flagrantes desigualdades en los paí­ses, es la redistribución del poder, de los bienes y de las oportunidades.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

El documento fue presentado esta mañana en el marco de la celebración del III Foro Social de las Américas, cuyo planteamiento «desafí­a la creencia que el desarrollo de los paí­ses más pobres depende únicamente del comportamiento de los paí­ses más ricos».

«De la pobreza al poder», muestra que hay recursos para todos, pero «terriblemente mal repartidos».

Carlos Zarco, director de Oxfam México, quien expuso los resultados en Guatemala, afirmó que durante mucho tiempo los expertos han cruzado los dedos esperando que el crecimiento económico por sí­ solo fuera suficiente para acabar con la pobreza.

«Se ha ignorado conscientemente que las desigualdades impiden que el crecimiento se traduzca en menor pobreza. Ahora está más claro que nunca que la única forma de acabar con las desigualdades que han condenado a más de mil millones de personas, es a través de una redistribución profunda de poder, bienes y oportunidades», indicó.

Zarco dijo que este documento podrí­a ser considerado como un manifiesto para «atajar el tema de la pobreza en el siglo XXI. Supone una voz de alarma, pero también una visión lúcida de lo que tenemos qué hacer y cómo hacerlo. El reto está claro», enfatizó.

Riesgo y vulnerabilidad

Zarco indicó que en lugar de adoptar un enfoque primordialmente militar, el esfuerzo integral por reducir la vulnerabilidad de las personas deberí­a estar basado en el apoyo a la capacidad de organización de los pobres, y en facilitarles protección.

Según el estudio, hay recursos para todas las personas en el mundo. Datos de las Naciones Unidas indican que se necesitarí­an 300 mil millones de dólares anuales para asegurar que todos los habitantes del planeta ingresaran más de un dólar al dí­a (la lí­nea de la pobreza extrema). Esta cifra representa un tercio del gasto militar.