Separados por la distancia y la ideología, activistas de izquierda y de derecha coinciden en la profunda decepción causada por la precaria situación económica que atraviesa Estados Unidos desde hace más de tres años.
Algunos de los votantes más apasionados de ambos partidos sugieren que ninguno de los candidatos presidenciales ha centrado con claridad su plan para mejorar la situación económica. Los demócratas critican lo que consideran la tímida disposición de Obama para defender sus valores y causas, mientras que los republicanos se preguntan si su candidato Mitt Romney está decidido a impulsar su ideario y agenda.
Es un toque de atención cinco meses antes de los comicios de noviembre sobre los enfoques de Obama y Romney en el tema más importante de la campaña electoral.
«Me gustaría saber más de ambos candidatos», dijo Zack Zarr, un banquero de un suburbio de Chicago que con otros centenares de personas asistió el viernes a la Conferencia de Acción Política Conservadora en Chicago.
Los demócratas del grupo activista NetRoots Nation en Providence reconocen que la economía no se ha recuperado con premura bajo Obama, opinión compartida por los republicanos en Chicago.
«Si le preguntan a alguien sobre la economía y dicen cualquier cosa salvo que están frustrados o decepcionados, mienten», opinó Arshad Hasan, director ejecutivo del grupo izquierdista Democracia para Estados Unidos (Democracy for America), fundado por el ex gobernador demócrata Howard Dean. «Empero, el tea party y los progresistas tienen una interpretación diferente de la fuente de esa frustración».
Los activistas políticos no concuerdan en las soluciones ante la crisis y la razón por la debilidad económica, reflejo de los argumentos esgrimidos por Obama y Romney en su liza por la presidencia.
Los demócratas de NetRoots, como el propio Obama, quieren nuevos gastos presupuestarios en obras públicas, enseñanza y energía renovable, todo ello costeado con nuevos impuestos a las parejas que ganen más de 250.000 dólares y los solteros con más de 200.000. Culpan a la oposición republicana en el Congreso de la situación y la crisis económica que comenzó con el presidente George W. Bush.
Por su parte, la mayoría de los republicanos, incluido Romney, culpan a Obama por sus programas de estímulo que han disparado como nunca el endeudamiento de Estados Unidos. Romney es partidario de reducir sustancialmente el gasto público, los impuestos y ampliar el sector energético convencional.
En español
Lynnette Acosta explica cómo el plan de salud del presidente Barack Obama ayudaría a un vecino diabético. Y lo hace en español:
«La familia es bien importante para el presidente Obama. Y él sabe que familias que son luchadoras a veces lo han perdido todo porque alguien en la familia se enfermó», dice Acosta en un aviso de la campaña electoral de Obama.
Es uno de varios spots publicitarios de tono optimista que el equipo demócrata difunde por televisoras y radios en español en estados que podrían ser cruciales para su reelección, y contrasta con la publicidad agresiva en inglés, que ataca a su rival republicano Mitt Romney.
Con ese tono, Obama espera consolidar la fuerte ventaja que le lleva a Romney, según las encuestas, entre los hispanos. Estos constituyen la minoría de mayor crecimiento en el país y un bloque con cuyo voto los demócratas generalmente pueden confiar, para consternación de los republicanos de cara al futuro.
Obama está reforzando esa ventaja con una importante campaña en español por radio y televisión en algunos estados que se prevé estarán entre los más disputados en las elecciones. En este frente, está gastando sumas mucho mayores que Romney en una contienda que podría ser resuelta por estrecho margen en muchos estados.
«Es lógico que Obama emita publicidad de tono optimista en español que sólo ven los latinos. Es una manera de decirles, ‘somos el candidato y el partido que los respetan»’, dijo Marc Campos, un estratega demócrata que produce avisos dirigidos a los hispanos. «Cuando ven avisos positivos, optimistas, en su idioma natal, esto refuerza el concepto de que este gobierno toma medidas que los benefician».
Según una encuesta NBC News/Wall Street Journal del mes pasado, Obama supera Romney en el segmento hispano del electorado por 61% a 27%. La brecha es tan amplia que, al menos por ahora, la campaña opta por una publicidad destinada a acrecentar la confianza de los hispanos en el presidente en lugar de desacreditar a Romney.
Desde mediados de abril, la campaña de Obama ha gastado 1,7 millones de dólares en avisos en español en Florida, Nevada y Colorado, según SMG-Delta, una firma que rastrea la propaganda electoral. Obama ganó en los tres estados en 2008, pero esta vez están disputados.
En cambio, la campaña de Romney gastó apenas 330.000 dólares en avisos en español en Carolina del Norte y Ohio. Grupos independientes que han invertido fondos cuantiosos a favor de Romney en estados indecisos todavía no han emitido publicidad dirigida a los hispanos.
Los republicanos insisten que pueden ganar votos hispanos al concentrarse en el empleo y la economía, pero los reclamos de Romney de controles más rígidos en la frontera y su apoyo a la controvertida ley inmigratoria de Arizona durante las primarias son obstáculos para su intento de reducir la brecha con Obama en el sector, según observadores.
«Atacaron a los latinos durante las primarias, sobre todo en materia de inmigración», dijo Campos. «Ellos no viven en el vacío. Escuchan las declaraciones de Romney».
La campaña republicana anunció el mes pasado la creación de Juntos con Romney, un equipo hispano encabezado por Carlos Gutiérrez, que fue secretario de Agricultura durante la presidencia de George W. Bush. Este tuvo el 44% del voto hispano en 2004, pero apenas el 31% de los hispanos votaron por el republicano John McCain en 2008.
«La comunidad hispana ha sido la más golpeada por las políticas del presidente Obama», dijo Gutiérrez en un comunicado. «Mitt Romney ha demostrado su capacidad para crear empleos tanto en el sector privado como en el gobierno». Romney fue gobernador de Massachusetts.