Ayer vi, después de ir a misa – cómodamente sentados en la sala, junto a mi familia– una película que le aconsejo la busque, la adquiera y la comparta. Pero que además, la discuta, permitiendo el diálogo sobre temas como la religión, la libertad y la guerra; pero que lo hagan en forma civilizada. El film es Cristiada y se enmarca en la guerra vivida en México, a principios del siglo XX, en el gobierno de Plutarco Calles… que termina siendo un interesante documento sobre la libertad del ser humano.
Para entender el film, quiero compartir unas palabras profética de Marshall McLuhan, publicadas en el fantástico libro «El medio es el masaje» (publicado en inglés en 1967 y en español en 1985) Textualmente dice esta premonición: «La verdadera guerra, la guerra total, es una guerra de información. La libran los sutiles medios informativos eléctricos… en frío y sin cesar. La guerra fría es el verdadero frente de la guerra… un entorno… que lo rodea todo… constantemente… en todas las partes. Cuando en estos tiempos son necesarias las guerras calientes, las libramos en las trastiendas del mundo, con las técnicas antiguas”. Me parecen proféticas, porque Cristiada pone exactamente el dedo sobre la llaga en este tema, en que las relaciones internacionales, están llenas de intereses comerciales y el más importante interés del gobierno del norte, es la venta de armamento.
Ya la Guerra del Golfo nos había confirmado esta aseveración de McLuhan. Esta fue la guerra más limpia de la historia: sin muertos, sin cadáveres, puesto que solo los imaginamos, viendo cómo los cohetes luminosos atacaban al «enemigo» de los norteamericanos, a ese «eje del mal» como lo definieron los poderosos Bush. Ha sido el cine de ahora, de varios años después, que se ha encargado de re-crear las historias de esa guerra, porque lo que el mundo vio en esas transmisiones “en vivo y en directo”, eran nada más que fuegos artificiales. Fue la primera guerra de información, en donde la tecnología era el mensaje y el mensaje era la tecnología… pues la guerra la libran los medios de comunicación electrónicos, en frío, como dice el genio canadiense.
Las guerras calientes se libran fuera de Estados Unidos, en Irak, en Irán, en los países árabes, en las trastiendas del mundo… con las técnicas antiguas. Guerras convencionales como las vimos que en los últimos años y que, afortunadamente, Centroamérica, ya dejamos de ser escenario. Por eso, nuestros países desaparecieron del mapa informativo de CNN… y solo vuelven a aparecer en pantalla, cuando hay una tragedia mayor, sea un desastre natural o provocado por el hombre. El film Cristiada, de excelente factura, con grandes estrellas de Hollywood y México, hasta el actor chapín de moda (Isaac) representa ese sucio papel que juega la política y el comercio mundial (de armas, petróleo) en las guerras internas. Se la recomiendo, pero tiene que verla con una mente abierta, dispuesta a concederle al director, el derecho de decir cosas con las que usted no necesariamente esté de acuerdo, pero que le permitirán sopesar el mundo que hoy vivimos.
McLuhan y Foire publicaron El medio es el masaje, Paidós, Barcelona (1988) llevando al extremo la famosa frase de este filósofo de la comunicación, con la cual cautivó el interés del público mundial… y a quien le gustaba jugar con el lenguaje, haciéndole un guiño a sus lectores, porque ese pequeño librito era un “masaje total” desde el punto de vista gráfico, en cuanto a su diseño ultramoderno, con mucho humor, sagacidad y frescura visual. Pero por sobre todo, con un contenido que hoy –a tantos años de haber sido editado– sigue sirviendo para poder ver las cosas de los medios de comunicación con otros ojos, con ojos críticos y diferentes.