Crisis y ajustes entre socialistas


Promesas. La socialista Sególí¨ne Royal pidió a Nicolas Sarkozy cumplir con sus promesas de campaña.

La derrota de Ségolí¨ne Royal ayer en las elecciones presidenciales trae de vuelta la crisis de identidad, las divisiones y los ajustes de cuentas en el seno del partido socialista francés, que deberá renovarse para sobrevivir, tal y como hicieron sus hermanos europeos.


Desde que Royal fue vencida oficialmente, faltó tiempo para que diversos lí­deres del partido explicaran las causas de este fracaso, subrayaran los errores de campaña de la candidata y criticaran su estrategia.

El apoyo incondicional, la serenidad y el agradecimiento de los militantes hacia la candidata chocó con el clima de consejo de guerra en el interior de la formación, que no ha sabido modernizarse, recomponerse ni encontrar un lí­der unificador desde su derrota en la primera vuelta de las presidenciales en abril del 2002.

Las puñaladas de los dos viejos lobos del socialismo francés, que se disputaron con Royal el honor de ser candidatos del partido en estas elecciones, fueron especialmente duras.

«Es la grave derrota de un partido que no ha llevado a cabo su renovación», declaró el ex ministro Dominique Strauss-Kahn, subrayando los errores de gestión y la falta de claridad en el programa, una acusación dirigida también al primer secretario, Franí§ois Hollande. «El partido no convenció de que su candidata podí­a ser presidenta», insistió Fabius.

A la espera de una reunión del partido, Hollande, que es también compañero sentimental de Royal, advirtió de que «no tolerará» ningún ajuste de cuentas en este momento.

«Royal ha sido tenaz, ardiente y convincente, pero no lo suficiente para lograr una mayorí­a. La izquierda y los socialistas deben unirse», declaró Hollande, sin aclarar detrás de quién.

Para los defensores de Royal, está claro que la candidata debe liderar la formación de cara a las legislativas del 10 y 17 de junio, cuando se renovará la Cámara de Diputados, porque es la única que podrí­a obtener una revancha electoral, impulsar una renovación del partido y seguir atrayendo militantes.

«Hay que continuar el trabajo de renovación iniciado por Ségolí¨ne y no disparar los unos contra los otros», pidió Jean Louis Bianco, uno de sus directores de campaña.

Desde que fue elegida candidata del partido el pasado noviembre, Royal intentó modernizar la formación, en solitario, con prisas y sin el visto bueno de sus compañeros de armas. En parte, esta circunstancia hizo que las bases de su posible victoria fueran desde siempre muy frágiles.

«Juzgada por su supuesta incompetencia incluso por sus compañeros de partido, Royal fue elegida candidata únicamente por ser la única que gracias a su popularidad podí­a derrotar a Sarkozy», lamenta Laurent Joffrin en el diario de izquierda Liberation.

En su declaración del domingo, la lí­der socialista dio a entender que desea seguir adelante con esta misión e incluso coronar el trabajo iniciado en las presidenciales de 2012.

«Inicié una renovación profunda de la vida polí­tica, de sus métodos y de la izquierda. Lo que comenzamos juntos, vamos a continuarlo juntos. Podéis contar conmigo para profundizar la renovación de la izquierda y la búsqueda de nuevas convergencias más allá de sus fronteras actuales», declaró Royal.

El inmovilismo doctrinal del socialismo francés, que no sacó las conclusiones necesarias de su derrota de 2002 y tampoco supo imitar a los partidos europeos a la hora de modernizarse, podrí­a facilitar la tarea al presidente electo, Nicolas Sarkozy, quien gobernarí­a sin apenas oposición.

Además y según el politólogo Dominique Reynié, nada indica que, en caso de implosión del partido socialista, «la lí­nea socialdemócrata abierta por Royal salga triunfadora».

Una escisión del partido socialista francés o el triunfo de su ala más a la izquierda serí­a una excelente noticia para el centrista Franí§ois Bayrou, tercer candidato más votado en la primera vuelta de las presidenciales francesas, que dispondrí­a entonces de un verdadero espacio para construir un partido de centro-izquierda, añadió el experto.

El portavoz de Royal, Vincent Peillon, instó el lunes a sus compañeros a «empezar de cero», y a «mirar hacia el futuro» en ningún caso acompañados «por la generación del pasado».

Por ahora, Royal quiere celebrar un último mitin de agradecimiento en un arrabal de Parí­s para demostrar que sigue gozando de una gran capacidad de convocatoria.