Crisis universitaria (III)


Nos enteramos con regocijo del gran apoyo que los Estudiantes por la Autonomí­a (EPA) de la Usac están recibiendo de diversos sectores de nuestra sociedad civil. La Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG), desde el extranjero, se suma a las organizaciones más dinámicas del movimiento social, para respaldar a EPA en la lucha por el rescate de la universidad nacional y autónoma. Igualmente, la RPDG promueve la firma de cartas de solidaridad de profesionales y ex estudiantes guatemaltecos en el exterior y de entidades académicas en el mundo.

Ing. Raúl Molina Mejía
rmolina20@hotmail.com

La crisis que sacude a la Usac, puede ser el punto de partida para la transformación universitaria que ya planteábamos desde el perí­odo 1978-1980, antes de que el terrorismo de estado diezmara salvajemente al sector universitario. Entrar a superar la crisis universitaria por la ví­a del diálogo real, que la inmensa mayorí­a de personas interesadas plantea como requisito indispensable, salvo algunos pequeños y oscuros grupos que consideran que la violencia y la represión constituyen la fórmula para enfrentar y acallar las razones del movimiento estudiantil, es la gran oportunidad para dar un trascendental salto de calidad.

La solución por la ví­a del diálogo, que el Consejo Superior Universitario ha recogido con su apertura hacia un Congreso de Reforma, constituye una gran oportunidad para todas las partes legí­timamente interesadas en el porvenir de la Usac, incluidas la sociedad civil y la propia Corte de Constitucionalidad (CC). Debe ser un diálogo de buena fe, democrático y participativo, que permita que los actores principales definan el paradigma universitario del siglo XXI. Para comenzar, todas las medidas de las autoridades universitarias que se encuentran en cuestionamiento deben ser eliminadas o, como mí­nimo, suspendidas.

EPA y aliados debemos ser intransigentes, sin embargo, en el principio de que la autonomí­a no puede ser violada, ni siquiera por la CC. Cualquier intento de solución que apunte a aceptar la elección de vocales I y II en la forma convocada por el CSU, debe ser rechazado. Yo serí­a el primero en presentar un recurso de inconstitucionalidad a una elección que serí­a ilegal -sin sustento en la Ley Orgánica– y contraria a los derechos humanos. Un principio básico del derecho internacional es que, en materia de derechos, la ley no puede ser retroactiva y el derecho de los estudiantes a elegir a esos vocales, concedido por la Revolución de Octubre y ejercido durante más de 6 decenios, es base suficiente para llevar el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En este momento, la CC puede contribuir a superar la crisis, dejando sin efecto su resolución anterior. Por un lado, para no violentar el derecho adquirido por los estudiantes; por el otro, para garantizar que la autoridad que pueda ejercer interinamente el cargo de Decano, Vocal I o II, sea electa con participación estudiantil, como manda la Constitución. De esta forma, la CC puede empezar a recuperarse de su gran desprestigio, que hace que muchos ciudadanos, como yo, pensemos que la Constitución debe ser reformada y la CC desaparecer, ya que su accionar rompe el equilibrio entre los poderes del Estado y ha sido y es fuente de abuso.