Crisis universitaria (II)


El movimiento iniciado por EPA ha tomado fuerza. Hay muchos profesionales y universitarios que estamos convencidos de que es el momento de rescatar a la Usac. Lo menos que pueden hacer ustedes, distinguidos miembros del CSU, es tomar la bandera de la dignidad universitaria y superar la crisis. Nuestra universidad tiene, en este momento, una gran deuda con nuestro pueblo. Para comenzar, la dignidad se basa en el ejercicio responsable y sin menoscabo alguno de la autonomí­a universitaria. Permitir la vulneración de la autonomí­a es indefendible: solo la ley puede decirle a la Usac cómo elegir a sus autoridades.

Ing. Raúl Molina Mejía
rmolina20@hotmail.com

La dignidad universitaria también se basa en el cumplimiento fiel de su mandato constitucional: «dirigir, organizar y desarrollar la educación superior…y la educación profesional universitaria estatal, así­ como la difusión de la cultura… Promoverá la investigación… y cooperará al estudio y solución de los problemas nacionales». Evaluaciones de la forma en que este mandato se ha venido cumpliendo en los últimos 30 años demuestran una gran carencia de resultados y contribuciones. Enmendar esta situación es responsabilidad primordial del CSU y una necesidad urgente.

Para que una institución cumpla su mandato y desempeñe sus funciones, necesita legitimidad, representatividad y legalidad. Es evidente que se ha venido perdiendo la legitimidad, al sacrificarse en aras de intereses mezquinos y personales, una educación superior de calidad para toda la población. La legitimidad pasa por la democratización; medidas selectivas y elitistas, que pueden aplicarse en universidades privadas, no son aplicables en una universidad pública financiada por el Estado. Hay, por otro lado, crisis de representatividad: las autoridades universitarias son electas sin la participación de todos los interesados y mediante procesos cuestionados y cuestionables.

No obstante, más grave aún es que el CSU se apresta a caer en la ilegalidad. Al convocar a elecciones de Vocales I y II de Junta Directiva de Facultad sin la participación de los estudiantes, el CSU establece un procedimiento no contemplado en la Ley Orgánica y nunca aplicado a lo largo de toda la vida autónoma de la institución. La elección se pretende hacer con base a una decisión del Consejo (lo que es ilegal) y a una opinión de la CC (que no está habilitada por la Constitución para legislar). Solamente la reforma de la Ley Orgánica puede llevar a la modificación de los procesos electorales.

Para no caer en la ilegalidad, el CSU debe iniciar un diálogo hacia el exterior, para recordarle a la CC que solamente el Congreso puede legislar, y hacia el interior, para entrar a examinar los problemas de la Usac y sus posibles soluciones. Es digna de encomio la iniciativa de muchos universitarios de plantear el diálogo como única salida. Al plantearse la solución de este «problema nacional», la Usac debe dar el ejemplo de que la tolerancia y el diálogo pueden y deben reemplazar a la intransigencia y la violencia. Instamos a los grupos universitarios prodiálogo a que lleven al CSU a un proceso de verdadera reforma universitaria e instamos al CSU a no desperdiciar esta oportunidad histórica de reafirmar la dignidad de la Usac.