Serbia atraviesa una crisis política tras la elección de un ultranacionalista a la cabeza del Parlamento, resultado de las divisiones de los reformadores proeuropeos que, a pesar del aliento de Bruselas, fracasaron en formar gobierno tres meses después de las legislativas.
El jefe del Partido Radical Serbio (SRS, ultranacionalista), el euroescéptico Tomislav Nikolic, fue elegido gracias al apoyo del Partido Democrático de Serbia (DSS) del primer ministro saliente, Vojislav Kostunica, un nacionalista moderado, comprometido sin embargo en conversaciones con el Partido Democrático (DS) del presidente proeuropeo Boris Tadic para formar un gobierno reformador.
El SRS, ex aliado del difunto presidente autoritario Slobodan Milosevic y cuyo presidente es aún el ex paramilitar Vojislav Seselj, juzgado en La Haya por crímenes de guerra, es con 81 diputados el partido más representado en el Parlamento, que tiene 250 escaños.
El acceso a la cabeza del Parlamento de su líder en Serbia puede provocar la inquietud de la Unión Europea (UE), que tras las legislativas de enero multiplicó los llamados para la rápida formación de un gobierno reformador en Belgrado.
«Serbia corre el riesgo de enfrentar un cierto grado de aislamiento sobre la escena internacional», estimó el sociólogo Jovo Bakic.
«No soy un peligro para Serbia», aseguró no obstante Nikolic, quien tras su elección se convirtió en la segunda personalidad más prestigiosa de Serbia, llamado a reemplazar al jefe de Estado si éste se ve impedido de ocupar el cargo.
Los reformadores sólo tienen pocos días para ponerse de acuerdo, ya que según la Constitución se debe formar un nuevo gobierno en un plazo de tres meses tras las legislativas. Si se supera la fecha límite del 14 de mayo, se debe organizar un nuevo escrutinio.
Las tres principales fuerzas proeuropeas, el DS de Tadic (65 escaños), la coalición en torno al DSS de Kostunica (47 escaños) y el partido neoliberal G17 plus (19 escaños) no lograron entenderse, ya que el DS y el DSS reivindican el control de dos instituciones claves: el ministerio del Interior y los servicios secretos, encargados de perseguir y arrestar a los fugitivos reclamados por la justicia internacional.
La incapacidad del anterior gobierno, dirigido por Kostunica, de arrestar a los fugitivos, sobre todo al general Ratko Mladic, acusado de genocidio y crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya, condujo a Bruselas a suspender en mayo de 2006 sus negociaciones para un acercamiento con Belgrado.
Según los analistas, la celebración de nuevas legislativas corre el riesgo de fortalecer aún más a los ultranacionalistas.