Crisis podrí­a ser para Brown una guerra de las Malvinas


Gordon Brown, primer ministro británico, ha sido criticado y su popularidad ha caí­do demasiado, no sólo la de él, sino de su partido polí­tico en general.

Muy cerca de su tumba polí­tica hace sólo unas semanas, el primer ministro británico Gordon Brown ha sido uno de los pocos ganadores de la crisis financiera, que podrí­a representar para él lo que la guerra de las Malvinas fue para la conservadora Margaret Thatcher.


Los comentaristas polí­ticos coinciden en que la crisis parece haber sido un regalo caí­do del cielo para el lí­der laborista, que ha emergido como un lí­der cuyas ideas y planes de rescate para evitar el colapso financiero mundial fueron emulados en Washington y Europa.

El propio Brown reconoció hoy que ha resucitado polí­ticamente, gracias a la crisis. «Sólo miren lo que decí­an de mí­ hace cuatro semanas», dijo el gobernante en una charla con corresponsales extranjeros en Londres.

Para el primer ministro, que dirigió las Finanzas del Reino Unido durante una década, como ministro del Tesoro del gobierno de Tony Blair (1997-2007), la crisis «no pudo haber llegado en un mejor momento», opinó Cees Van Dam, profesor visitante en King»s College de Londres.

Brown se hallaba muy cerca de «su tumba polí­tica», notó el profesor, que sugirió que la crisis podrí­a ser para Brown el equivalente de lo que fue para Thatcher el conflicto con Argentina por las Malvinas, en 1982, que aupó a la primer ministra conservadora y la convirtió en la «Dama de Hierro».

«Thatcher se hallaba polí­ticamente debilitada, pero un año después del conflicto con Argentina, su gobierno ganó las elecciones, dijo.

Incluso algunos diarios opositores aceptan que el liderazgo de Brown fue confirmado el domingo en Parí­s, cuando fue invitado a asistir a una cumbre de emergencia de los 15 paí­ses que tienen al euro como divisa.

Y los que especulaban el mes pasado si el gobernante serí­a obligado a dimitir antes de Navidad, dada la rebelión en el seno de su partido laborista y su desplome en los sondeos, comprueban ahora que es comparado, sólo un poco en broma, con el héroe de una popular tira cómica, «Flash Gordon».

«En sólo unos dí­as, el premier británico ha pasado de ser Ming the Merciless (Ming el Despiadado) a Flash Gordon», ironizó el diario The Guardian, refiriéndose al personaje malo, que destruí­a planetas, en el comic cuyo héroe es Gordon, Flash Gordon.

«Parece como si Brown hubiese salvado el mundo con su plan de rescate de los bancos, que ha sido emulado en la Eurozona y en Estados Unidos», dijo Jackie Ashley, comentarista de The Guardian.

A tal punto ha cambiado la fortuna de Brown que en vez de ser interrogado este martes por los periodistas sobre las disensiones en su partido o las dimisiones en su gobierno, como ocurrí­a antes, algunos corresponsales le preguntaron si se identificaba con Flash Gordon, el superhéroe de historietas conocido por su velocidad.

Pero el héroe del momento se mantiene humilde. «Soy sólo Gordon, sólo Gordon, les puedo asegurar», respondió el premier británico.

Brown sabe muy bien que a los polí­ticos les puede suceder lo mismo que a las bolsas: que un dí­a pueden subir, y al dí­a siguiente desplomarse.

Por otra parte, el silencio de los conservadores en estos últimos dí­as no ha pasado desapercibido, confirmando para algunos la inexperiencia y la falta de preparación de los tories ante una crisis como la que ha sacudido los mercados mundiales.

«Thatcher se hallaba polí­ticamente debilitada, pero un año después del conflicto con Argentina, su gobierno ganó las elecciones»

Cees Van Dam

Profesor visitante en King»s College de Londres