Las bolsas se hundían y el petróleo y el euro seguían cayendo hoy pese a las maniobras de rescate de gobiernos y del FMI, que salió en ayuda de Europa del Este, mientras diez países sudamericanos se reunían en Brasilia para abordar la crisis y la amenaza de recesión mundial.
Estados Unidos anunció que nueve grandes bancos estadounidenses recibirán esta semana 125.000 millones de dólares en inyecciones de capital.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció por su lado planes para rescatar las economías de Ucrania y Hungría, Japón presentó nuevas acciones para frenar la debacle de la Bolsa de Tokio, Bélgica acudió en ayuda del banco KBC y Corea del Sur bajó el lunes sus tasas de interés.
Pero la mayoría de esas medidas parecen caer en saco rato en los mercados.
En Nueva York, el índice Dow Jones abrió en baja de 1,5%.
En Europa, las bolsas seguían deprimidas. Hacia las 12H00 GMT, Londres cedía 3,48%, París 6,02%, Fráncfort 3,78% y Madrid, 5,59%.
El índice Nikkei de Japón perdió un 6,36%, hasta su nivel más bajo desde octubre de 1982 y la bolsa de Hong Kong se hundió un 12,2%.
«Todavía hay más dolor por delante», advirtió Atul Mehra, de JM Financial en Bombay. «La tormenta mundial no parece que vaya a remitir pronto», agregó.
Excepción a la regla, Seúl logró cerrar con un avance de 0,8% después de que el gobierno recortara su principal tasa de interés en 0,75 puntos porcentuales, a 4,25%.
El petróleo seguía depreciándose, pese al recorte de producción de 1,5 millones barriles diarios anunciado la semana pasada por la OPEP.
El petróleo Brent del Mar del Norte se cotizó el lunes por debajo de los 60 dólares en Londres, por primera vez desde marzo de 2007, consecuencia del fortalecimiento del dólar y el temor a una recesión.
El G7, el club de las naciones más ricas del mundo, abogó por cooperar para estabilizar el sistema de mercados y mostró su inquietud ante la «excesiva volatilidad» del yen japonés, un gesto que dejó fríos a los mercados.
En el mercado de divisas, el yen, que el viernes registró su máximo nivel en 13 años frente al dólar, permaneció en lo más alto pese al intento del G7 de presionar la moneda hacia abajo.
El euro, en cambio, cayó por debajo de 1,24 dólares en los primeros intercambios, un mínimo inédito en más de dos años.
En Brasilia, los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y otros seis países sudamericanos asociados discutirán el impacto de la crisis financiera y analizarán las medidas adoptadas hasta ahora en toda la región.
«Nadie tiene una respuesta inmediata. No tenemos la ilusión de que vamos a resolver todos los problemas. Esta reunión será un intercambio de experiencias y para discutir cómo hacer que las acciones en el futuro se puedan adoptar de forma coordinada y transparente», dijo el canciller brasileño, Celso Amorim.
El anuncio del Banco Central de Brasil de inyectar 50.000 millones de dólares en su mercado de cambios para respaldar al real no logró frenar el pesimismo de los mercados el viernes.
Además, el proyecto gubernamental de estatización del sistema de jubilaciones en Argentina agravó la semana pasada la agitación de los mercados.
Por su parte, el FMI empezó a revelar sus planes para salvar a las economías de Europa del Este más afectadas por la crisis, que las ha situado cara a cara con el fantasma de la bancarrota.
Después de Islandia, Ucrania se convirtió el domingo en el segundo país en tres días en recibir el acuerdo de la institución para un préstamo de 16.500 millones de dólares.
El lunes, el FMI anunció igualmente la aprobación en los próximos días de un «significativo paquete de financiación» para Hungría.
La institución, con sede en Washington, que podría repetir la maniobra para otros países como Pakistán y Belarús, afirmó que dispone de 200.000 millones de dólares para prestar a los Estados en dificultades.
En Estados Unidos, nueve grandes bancos recibirán esta semana 125.000 millones de dólares en inyecciones de capital del gobierno estadounidense, indicó un funcionario del Tesoro.
Las entidades son Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America, Wells Fargo, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Bank of New York Mellon y State Street.
La Reserva Federal anunciará probablemente el miércoles un recorte de su tasa de interés, situada en 1,5%, mientras las cifras sobre el crecimiento estadounidense en el tercer trimestre, esperadas el jueves, mostrarán presumiblemente una contracción.
Otros indicadores clave que se anunciarán esta semana procedentes de ambos lados del Atlántico y una lluvia de resultados y previsiones de empresas norteamericanas, europeas y japonesas se quedarán seguramente lejos de animar a los mercados.
Las plazas bursátiles asiáticas se despeñaron hoy y las europeas seguían la misma senda, en un mercado en el que sigue haciendo estragos la crisis financiera y el miedo a una recesión económica mundial.
En París, el CAC 40 caía por la mañana un 6,02%, en Londres el Footsie se deplomaba un 4,88% y en Fráncfort el Dax perdía un 4,03%.
La Bolsa de Madrid perdía el 6,03%, Milán el 5,51%, Amsterdam el 5,32% y Suiza el 4,52%.
El índice paneuropeo Eurostoxx 50 cedía un 5,34%.
La Bolsa de Bucarest optó por suspender las transacciones poco después de su apertura debido a una caída que rozaba el 13%.
En Asia, la Bolsa de Hong Kong fue una de las peor paradas, con una brutal caída de 12,7% a su cierre.
También se estrelló la Bolsa de Tokio, con una brutal caída de 6,36%, pese a la cooperación ofrecida por los siete países más ricos del planeta (G7) ante la «volatilidad excesiva» del yen, para frenar su imparable apreciación frente al euro y al dólar.
El índice Nikkei 225 cerró a 7.162,90 puntos, su nivel más bajo de cierre desde el 7 de octubre de 1982, o sea mucho antes del fin de la burbuja especulativa bursátil e inmobiliaria de finales de los años 1980 en Japón.
El comunicado del G7 es «demasiado superficial para provocar una reacción», comentó Kenichi Yumoto, responsable del departamento de cambios de un banco en Tokio.
La Bolsa de Shanghai registró una caída del 6,32%.
India tampoco se salvó de la hecatombre: el índice de la Bolsa de Bombay se hundía más del 10% en el transcurso de la sesión.
En Bangkok las pérdidas eran tales (10% en el índice compuesto) que las autoridades decidieron suspender las transacciones este lunes.
Seúl dio la nota discordante, y cerró con alza de 0,80%, gracias a la decisión del Banco Central de Corea del Sur de bajar su principal tasa de interés en 75 puntos porcentuales, al 4,25%, para proteger su economía y frenar las caídas bursátiles.
Las Bolsas de las monarquías petroleras del Golfo también abrieron el lunes con bajas, con la excepción de Dubai, que registraba una ganancia reducida en un mercado donde escaseaban las transacciones.
Los mercados financieros estaban muy nerviosos al iniciarse una semana en la que se anunciarán indicadores macroeconómicos clave en Estados Unidos y en Europa y en la que se presagian resultados trimestrales de grandes empresas malos o no tan buenos como deberían serlo para revertir el pesimismo.
«La crisis financiera internacional se volvió en octubre catastrófica. Afecta a la economía real. Al día de hoy es difícil prever la evolución y la duración sobre la economía mundial», comentan los analistas de BNP Paribas.
En este panorama deprimente, el temor a una recesión y la incesante apreciación del billete verde hizo caer el precio del barril del petróleo Brent del mar del Norte para entrega en diciembre a 59,32 dólares en torno a las 08H40 GMT en el Intercontinental Exchange de Londres, con lo que volvía a sus niveles más bajos en el transcurso de una sesión desde febrero del 2007.
El lunes por la mañana el euro tampoco estaba eufórico: caía frente al dólar hasta su nivel más bajo desde abril de 2006 (1,2367 dólares por un euro).