Crisis de rehenes de FARC irrumpe en investidura


Hugo Chávez, presidente de Venezuela, vino ayer a Guatemala, trayendo tras de sí­ toda la simpatí­a y la controversia que despierta en todo el mundo.

La suerte de los rehenes de las FARC estuvo en la investidura del socialdemócrata ílvaro Colom ayer, en la que varias fueron las voces a favor de negociar para obtener su liberación por razones humanitarias, incluyendo al presidente venezolano Hugo Chávez.


«El tema de la guerra de Colombia ha salido de la caja de Pandora», reconoció a la prensa Chávez, para quien es necesario que «se sienten a hablar de paz los actores de la guerra en Colombia».

Chávez aseguró que habló del tema con todos los presidentes con los que se reunió este lunes en Guatemala, y dijo que están «evaluando fórmulas para obtener la liberación» de los rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Sin embargo, su par colombiano, ílvaro Uribe, dejó claro que lo «humanitario no puede excluir la seguridad», prefiriendo el camino que su paí­s ha abierto para obtener la liberación de los secuestrados que siguen en poder de las FARC.

«Es el camino de la zona de encuentro con mediación de la iglesia católica», en área rural sin población, ni instalaciones militares o policiales, lo que no debe ser difí­cil en los 578.000 km2 de selva, dijo.

Uribe salió al paso de la reivindicación de Chávez de excluir a las guerrillas colombianas de los grupos terroristas, calificativo que según él merecen, pues secuestran, torturan, ponen bombas y utilizan el tráfico de drogas para financiar sus actividades «mafiosas».

«En el momento que avance la paz, serí­a el primero que dejarí­a de llamarlos terroristas y el primero que le pedirí­a al mundo, que como una contribución a la paz, dejara de llamarlas terroristas», aseguró Uribe en una declaración a la prensa, al término de un encuentro con la enviada del presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Para la secretaria de Estado francesa para las Relaciones Exteriores y los Derechos Humanos, Rama Yade, una de las más activas embajadoras de las negociaciones, existe una «urgencia humanitaria» que requiere actuar «cuanto antes y que la comunidad internacional siga movilizada».

Yade, que entregó una carta y un mensaje del presidente francés a su decena de interlocutores, entre ellos Uribe y Chávez, aseguró que después de la liberación de Clara Rojas y Consuelo González se ha dado un «paso importante» y es preciso «mantener esta dinámica».

Además, como han demostrado las «pruebas de vida de Ingrid Betancourt, algunos rehenes se encuentran en estado de gran debilidad», afirmó Yade. Esto hace que el proceso sea una «carrera contrarreloj».

«El presidente Sarkozy invita a las FARC a que haga gestos adicionales al que acaba de hacer, liberando sin demora a las mujeres y los enfermos», habí­a dicho en conferencia de prensa, aunque poco después aseguró: «Queremos que se liberen todos los rehenes».

Las imágenes de la franco-colombiana Ingrid Betancourt, recientemente difundidas por las FARC, en las que aparece con un notable deterioro fí­sico, y la descripción de la vida en cautiverio realizada por Rojas y González, han sacudido las conciencias del mundo.

El canciller de Brasil, Celso Amorim, que acompañó al presidente Luiz Inacio Lula da Silva en la ceremonia de investidura de Colom, también urgió que se negocie con la guerrilla colombiana, que mantiene secuestrados a más de 700 personas, algunas desde hace 10 años.

«Es preciso tener un diálogo por motivos humanitarios, lo que no implica dar a las FARC un estatuto polí­tico», dijo, elogiando la «grandeza» del presidente colombiano de haber permitido la negociación por iniciativa de Chávez, con la que todos «han salido ganando».

Amorim pidió continuar por «un camino con cautela, con equilibrio», para poder «dar otros plazos, que otras personas puedan ser liberadas, y después quién sabe…».

«En el momento que avance la paz, serí­a el primero que dejarí­a de llamarlos terroristas y el primero que le pedirí­a al mundo, que como una contribución a la paz, dejara de llamarlas terroristas»

ílvaro Uribe,

presidente colombiano.