Crisis antillana podrí­a ampliarse


La crisis social en las islas francesas antillanas de Martinica y Guadalupe, donde las negociaciones están paralizadas, podrí­a prender en la isla de la Reunión (Océano Indico), mientras en Parí­s surgí­an temores de que el movimiento se extienda a la metrópoli.


Un colectivo de organizaciones sindicales, polí­ticas y asociativas llamó anoche en la Reunión a una jornada de huelga general y de manifestaciones para el 5 de marzo, con reivindicaciones contra la «carestí­a» de vida muy semejantes a las de Guadalupe y Martinica.

Las reivindicaciones en esta isla de 750 mil habitantes son también una baja de un 20% de los precios de los productos de primera necesidad y una reducción de 5 euros en el precio de la bombona de gas.

El llamado formulado en La Reunión acentuó los temores del gobierno francés de que la huelga general se extienda, cuando ésta cumple tres semanas en Guadalupe y entra en su segunda semana en la otra isla antillana francesa de Martinica.

Las principales reivindicaciones comunes se refieren a aumentos de salarios y a una concesión del gobierno en este sentido, lo que podrí­a dar argumentos a los sindicatos de la metrópoli que se reúnen el 18 de febrero con el presidente Nicolas Sarkozy.

El mandatario francés anunció hoy ante el consejo de ministros la organización «sin tardar» de un Consejo interministerial de Ultramar. «Esta crisis social en las Antillas debe llamar colectivamente nuestra atención (…) estimó el mandatario.

Esta velada inquietud del gobierno fue explicitada en Parí­s por la lí­der del Partido Socialista, Martine Aubry y por Fuerza Obrera (FO), una de las tres mayores federaciones sindicales.

«Temo efectivamente que el sentimiento de fastidio de los guadalupeanos y martiniqueses de extienda aquí­», estimó Martine Aubry en declaraciones al cotidiano francés Le Parisien.

De su lado, en un comunicado, la federación Fuerza Obrera se declaró «cada vez más inquieta» por la situación en los departamentos de ultramar, «en particular en Guadalupe y Martinica», instando al gobierno a dar soluciones «antes de que se extienda a la totalidad de Ultramar».

«Los anuncios hechos en la Reunión y lo que podrí­a ocurrir en Guyana no pueden dejar indiferente al gobierno», insistió FO.

Anoche, en Guadalupe, donde comenzó el movimiento el 20 de enero, los lí­deres del Colectivo LKP suspendieron las negociaciones ante la negativa del gobierno de financiar un aumento de 200 euros para los bajos salarios.

En Martinica, las negociaciones debí­an reanudarse hoy, principalmente sobre 39 proposiciones hechas por el secretario de Estado para Ultramar, Yves Jégo, que este mismo dí­a viajó de vuelta a Parí­s.

De todas maneras, en las dos islas antillanas, la casi totalidad de los servicios públicos estaban paralizados y en Guadalupe, el movimiento se agudizó con la incorporación a la huelga del personal encargado del abastecimiento de combustible en el aeropuerto internacional de Pointe í  Pitre.

En Martinica, al conflicto por las cuestiones sociales y económicas se agregó una polémica provocada por declaraciones de un empresario «beké» (blanco descendiente de colonos y esclavistas) que afirmó ante una cadena de televisión «querer preservar su raza».

Los «bekés», que dirigen las grandes cadenas de distribución, aparecen para muchos como los responsables directos de la carestí­a. Los más virulentos los acusan incluso de «genocidio por sustitución» por hacer venir a los ejecutivos de la metrópoli, en un momento en que el desempleo alcanza en la isla un 22%.