Crisis afectarí­a Nobel de Economí­a


La actual crisis financiera está despertando interrogantes sobre el premio Nobel de Economí­a, después de que las largamente recompensadas teorí­as del liberalismo hayan sido acusadas de la tormenta.


«Creo que la crisis llevará a un cambio fundamental en la filosofí­a» del premio. «Hemos visto que los mercados libres de grilletes pueden ser un desastre», dijo Joseph Stiglitz, profesor de la universidad estadounidense de Columbia y ganador del premio en 2001.

Desde su primera edición, en 1969, el premio ha ido a parar a economistas que trabajaban en una serie de áreas, desde la macroeconomí­a hasta la microeconomí­a, pasando por aquellas investigaciones que difuminan las fronteras entre la economí­a, la ciencia polí­tica y la psicologí­a.

Entre las crí­ticas más frecuentes que se le hacen al premio, está la de que el comité que lo otorga se ha centrado demasiado en el enfoque neoliberal de la economí­a.

Teorí­as como las del estadounidense Milton Friedman, ganador del premio en 1976, que ayudaron a alimentar la revolución polí­tica conservadora, están siendo acusadas de allanar el camino al actual desastre.

Con su férrea convicción de la eficiencia del sector privado y la racionalidad de los mercados cuando el gobierno no molesta con reglamentos, estas teorí­as tienen parte de culpa en los problemas que hoy se viven, señalan sus detractores.

«Los acontecimientos recientes aportan» la «explicación empí­rico-causal de que los mercados no funcionan muy bien solos», dijo Stiglitz, antiguo jefe economista del Banco Mundial, cuyas duras crí­ticas a la institución le llevaron a la dimisión en 2000.

De las 58 personas que han ganado el premio Nobel de Economí­a, 40, o sea el 69%, son estadounidenses, mientras que más de 70% trabajaban en universidades estadounidenses cuando lo lograron.

La Universidad de Chicago, que dio nombre a la «escuela de Chicago», seguidora de Friedman, está especialmente representada en el palmarés, con 25 laureados relacionados de algún modo con el centro, de los que 10 eran miembros del claustro.

«Hubo un tiempo en el que se bromeaba sobre el tren Estocolmo-Chicago», recordó Stiglitz.

El presidente del comité que otorga el galardón, Bertil Holmlund, respondió que, «si se miran las tendencias polí­ticas de los ganadores del premio, me parece que son muy variadas».

«Algunos son claramente conservadores o de derechas, mientras que otros son obviamente de izquierdas, o al menos del centro del espectro» polí­tico, explicó a la AFP.

Paul Sjoeblom, un historiador y experto económico en el Museo Nobel de Estocolmo, también destacó que el comité se habí­a inclinado por una «buena mezcla» de diferentes campos, pero dijo que los «neoclasicistas son la escuela más importante, sin ninguna duda».

Sin embargo, «la actual crisis financiera podrí­a llevar a cambios» en los mercados financieros, y «no creo que eso no vaya a afectar al premio», estimó Sjoeblom.

Haakan Frisen, jefe analista del banco sueco SEB, se mostró de acuerdo.

«Aún hay investigaciones interesantes» en el liberalismo económico neoclásico, «pero es razonable esperar que haya algún tipo de reacción», dijo a la AFP.

«Creo que el premio se abrirá a nuevas áreas», agregó, especulando con que crezca el interés por cuestiones de estabilidad macroeconómica o por la teorí­a del caos, por ejemplo.

En cualquier caso, los cambios no llegarán hasta próximas ediciones porque la crisis, dijo Holmlund, no ha afectado a la decisión que se anunciará el 13 de octubre.

«Definitivamente no tendrá ninguna consecuencia a corto plazo», dijo a la AFP.