Crecimiento se debilita


El Producto Interno Bruto (PIB) de Japón descendió un 0,6% en el segundo trimestre en relación al anterior, ví­ctima de un declive de las exportaciones, un menor consumo interno y un repliegue de las inversiones, un revés que amplifica la amenaza de recesión.


El PIB de Japón, el segundo más elevado del mundo, acusó una baja de 0,6% en los meses de abril a junio en relación al periodo de enero a marzo, o sea una contracción de 2,4% a ritmo anual, según los datos publicados hoy por el gobierno.

Se trata del primer trimestre de decrecimiento en un año para la economí­a nipona, que ya habí­a declinado en la primavera boreal de 2007.

El declive constatado en el segundo trimestre de este año es en parte el contragolpe del rebote registrado tres meses antes. En el periodo enero-marzo, el PIB japonés aumentó un 0,8% en relación al trimestre anterior, según las cifras revisadas.

No obstante, entre abril y junio, Japón produjo menos riqueza, esencialmente a raí­z de una caí­da de los pedidos provenientes de Estados Unidos y Europa, ví­ctimas de la desaceleración económica.

Simultáneamente, se registró un alza de los enví­os de piezas independientes hacia paí­ses productores de bienes terminados destinados a Occidente, pero la clientela de paí­ses emergentes no bastó para equilibrar las cuentas.

Globalmente, el valor de los bienes y servicios exportados al extranjero decreció en 2,3% en el segundo trimestre en relación al primero.

En el frente interno, aunque los japoneses sean fanáticos de las compras, «el cierre de sus billeteras se ha trabado», ironizó un comerciante.

El consumo de los hogares nipones declinó un 0,5% en el segundo trimestre, en momentos en que sus sueldos se estancan pero los precios de la gasolina y los alimentos suben a raí­z de la disparada de las cotizaciones del petróleo y las materias primas.

«Los ingresos y los beneficios de las empresas aumentan, (pero) los salarios no», dijo a la prensa el secretario de Estado para Polí­tica Presupuestaria y Económica, Kaoru Yosano, encargado de estudiar medidas de emergencia para «tranquilizar a los ciudadanos».

Los empresarios, sobre todo los que poseen negocios pequeños, han visto disminuir sus márgenes de ganancia debido al alza de los costos de abastecimiento, lo cual limita su capacidad de inversión, ya que los créditos son menos fáciles de obtener en este periodo de coyuntura sombrí­a y de crisis financiera internacional.

Las inversiones de las empresas disminuyeron un 0,2% en un trimestre.

La contracción de los pedidos públicos a raí­z de obligaciones presupuestarias también afectó el crecimiento.

En este contexto, el Banco de Japón (central), responsable de la polí­tica monetaria y encargado de mantener la estabilidad de los precios, parece condenado al statu quo en el corto plazo.

«Le será muy difí­cil aumentar sus tasas a pesar de la inflación porque debe tomar en cuenta los riesgos de regresión económica», destacó Mamoru Yamazaki, economista jefe de RBS Securities.

Mientras los analistas estiman que el paí­s podrí­a entrar en recesión -dos trimestres consecutivos de baja del PIB- Yosano considera «más justo pensar de manera optimista».

«Aunque la evolución del PIB haya sido negativa en el segundo trimestre, la economí­a japonesa no está tan deprimida», aseguró el secretario de Estado.

«Estos datos no significan que el decrecimiento vaya a durar», agregó Yosano, y recordó que las empresas niponas han sido saneadas, lo cual no era el caso durante la recesión de fines de los años 90.

«El estancamiento actual de la coyuntura japonesa depende mucho del clima externo», insistió.

El gobierno todaví­a prevé un crecimiento de 1,3% para el periodo de abril de 2008 a marzo de 2009.