La tensión aumentó hoy en las islas caribeñas francesas de Guadalupe y Martinica tras varias semanas de huelga general contra la carestía, cuando manifestantes instalaron en la primera isla barricadas en varias carreteras estratégicas.
Tras el bloqueo de las vías se registraron incidentes entre los manifestantes y la policía, que detuvo a varias personas.
Según la gobernación civil guadalupeña, nueve barricadas fueron instaladas por los manifestantes del Colectivo Contra la Explotación (LKP).
La secretaría de Estado para ultramar en París, que citó a la gobernación civil local, añadió que las barricadas fueron retiradas poco después de las 11H00 GMT, pero, según testigos, los manifestantes levantaron las barreras para instalarlas más lejos.
Un helicóptero sobrevoló la zona y los gendarmes fueron blanco de piedras lanzadas por los manifestantes, 12 de los cuales fueron detenidos, según la policía.
El aumento de la tensión sucede cuando la huelga general «contra la carestía», iniciada el 20 de enero por el LKP en Guadalupe, entra ya en su quinta semana en Guadalupe y 12 días en Martinica.
Durante el fin de semana, el líder del LKP y del sindicato UGTG, Elie Domota, advirtió que el movimiento crecería y acusó de nuevo al gobierno de no cumplir la palabra.
Luego de viajar a las islas y tratar infructuosamente de encontrar una solución, el secretario de Estado para ultramar, Yves Jego aseguró que el gobierno hará «respetar el estado de derecho», refiriéndose al cierre de los los comercios impuesto por los manifestantes.
El desempleo y la carestía se agregan a la cuestión de la repartición de la riqueza, que aumenta la tensión con los descendientes de colonos y esclavistas blancos de los siglos XVII y XVIII, llamados «bekés».
«Una casta tiene el poder económico y abusa de él», estimó recientemente la diputada Christiane Taubira (centro-izquierda) originaria de la Guayana francesa.
La secretaria de Estado para los derechos Humanos, Rama Yade, única ministra negra del gobierno, reconoció el domingo en París la existencia de un «gran malestar» por el «problema de la repartición de la riqueza», que «exacerba» en las islas las tensiones con la privilegiada minoría blanca.
Las recientes declaraciones de uno de los más ricos empresarios blancos martiniqueses de «querer preservar su raza», agravó más la tensión.
El ministro Jego dijo que es necesario «volver a fundar la economía» y «queremos hacerlo con herramientas nuestras» como «la ley de desarrollo económico y la voluntad política».
La semana pasada se rompieron las negociaciones llevadas a cabo por Yves Jego, tras el rechazo del gobierno a aumentar 200 euros los salarios más bajos, como reclamaban los huelguistas, que también piden un recorte de los precios de los productos básicos.
El movimiento también comenzó a extenderse al departamento de la Reunión, en el Océano Indico, donde un colectivo llamó a manifestar el 5 de marzo por reivindicaciones como las de las dos islas antillesas.