Crece polémica tras rescate


El intérprete y periodista secuestrado por los talibanes, Sultan Munadi.

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<p>Polémica y crí­ticas rodeaban hoy al dramático rescate de un periodista occidental secuestrado por los talibanes, operación en la que murieron cuatro personas, entre ellas un prestigioso periodista afgano.</p>
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La acción de un comando de la OTAN estaba destinada a liberar a Stephen Farrel, periodista británico del cotidiano estadounidense New York Times, y su intérprete, el periodista afgano Sultan Munadi.

La operación efectuada el miércoles, en la que además de Munadi murieron un soldado británico y una mujer y un niño afganos, se efectuó a pesar de las negociaciones que parecí­an bien encaminadas con los secuestradores, indicó una fuente implicada en las negociaciones.

Ninguno de los que participaban en las negociaciones pensaba que Farrell o Munadi se encontraban en peligro inmediato, según una fuente cercana a las negociaciones que pidió mantener el anonimato.

Según la revista Time, representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja estaban en «contacto directo» con los secuestradores y con los jefes de tribus locales vinculados con los talibanes.

La oficina del primer ministro británico Gordon Brown confirmó que los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa aprobaron la operación para rescatar al periodista.

El diario británico The Times, que citó fuentes de la Defensa, informó que la operación fue organizada frente al temor de las fuerzas británicas de que Farrel fuese desplazado y porque no existí­an garantí­as que las negociaciones tuviesen éxito.

Numerosos periodistas afganos expresaron hoy su cólera por las condiciones en que se efectuó la operación y por la actitud del comando que dejó abandonado el cuerpo de su malogrado colega.

Los comandos abandonaron el cuerpo de Munadi acribillado y su familia se vio obligada a ir a recuperarlo a una zona peligrosa, destacó hoy la prensa.

«Debieron ir ellos mismos a buscar el cuerpo, nada se hizo para ayudarlos y debieron traerlo solos hasta Kabul para los funerales, explicó un periodista afgano allegado a la familia de Munadi.

«Lo dejaron tirado allá. Su cuerpo estaba en un estado terrible, con heridas de bala por delante y por detrás, si bien no se puede saber quien lo mató, los talibanes o los soldados», agregó.

Numerosos colegas de Munadi llegaron hoy para inclinarse ante su tumba en Kabul, donde fue sepultado en la ví­spera.

Naqubulá Taib, de la Asociación de Periodistas Independientes lamentó que «contrariamente a los reporteros extranjeros como Farrel, entrenados para trabajar en zonas peligrosas y que han trabajado largo tiempo», sus colegas afganos no beneficien de «la misma experiencia».

Taib recordó que los profesionales afganos son regularmente llamados a trabajar con los extranjeros para organizar sus reportajes y llamó a los medios internacionales a ofrecerles formación para enfrentar situaciones difí­ciles.

Farrell y Munadi fueron secuestrados el sábado en la mañana en Kunduz, en el lugar donde un bombardeo aéreo de la OTAN mató a decenas de personas, varias ellas civiles.