Crece el envío de remesas


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El ingreso de divisas al país por concepto de remesas familiares se ubicó en el mes de enero pasado en US$305.09 millones, según datos publicados por el Banco de Guatemala (Banguat). El rubro presenta un crecimiento de 7.67% respecto del mismo mes del año anterior; no obstante, en 2011 se reportó una subida de poco más de 15% en comparación con 2010.

LUIS ARÉVALO
larevalo@lahora.com.gt

El año pasado, en todo el período, esos ingresos se ubicaron en US$4 mil 378 millones, superando, por primera vez, los contabilizados en 2008, debido a que un año más tarde registraron su primera caída, en pleno desarrollo de la crisis financiera internacional.

Las remesas de enero representan poco más de lo que el país percibió durante todo el año 1994.

RAZONES ESTACIONARIAS Y DE RECUPERACIÓN

Para Cristhians Castillo, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), ese crecimiento se debe a “la recuperación de la economía norteamericana (que) en gran medida, ha beneficiado al sector latino de migrantes en Estados Unidos, a través de la recuperación de puestos de trabajo, y esto yo creo que se refleja en los volúmenes de remesas que ingresan para el mes de enero”.

Sin embargo, según el experto, el comportamiento de ese rubro durante el mes anterior responde a una tendencia estacional, es decir, propia de la época, porque “en el mes de enero los volúmenes de las remesas tienden a incrementarse para cubrir los gastos de escolaridad de los niños que están en esa etapa”, señaló.

En ese sentido, agrega que “el consumo es de bienes asociados a la educación, entre zapatos, uniformes, colegiaturas y útiles escolares”.

Castillo afirma que ese comportamiento se observa cada año en el mes de diciembre, por las fiestas de fin de año; en enero, como ya se dijo;  y también en mayo, por las festividades del día de la madre.

ESCASA BANCARIZACIÓN

El experto señala que en el área rural, donde se percibe la mayor proporción de remesas que ingresa al país, “han sido mas bien las cooperativas las que han ido cumpliendo el papel de entes bancarios”, porque “son espacios geográficos donde no hay presencia de bancos”.

Una de las debilidades de los bancos, dice Castillo, es que “tienden a ser muy urbanos”, “no tienen la capacidad de penetración en las áreas rurales con servicios financieros”.

Solamente uno de los bancos “ha logrado romper con esa lógica”, afirma el investigador, “y ha ido teniendo la capacidad de ir penetrando las áreas rurales que no eran atractivas para la inversión, o que al haber alto grado de pobreza no les interesa a otros bancos incursionar en esos espacios”.

Por tanto, “son las cooperativas las que sí han  logrado responder a las necesidades locales de bancarizar las remesas, y esto ha permitido el incremento masivo o abultado de asociados a cooperativas”.

INCENTIVO EMPRESARIAL

Según Castillo, un ejemplo de esto lo constituye Salcajá, municipio de Quetzaltenango, una de las mayores áreas del país receptoras de remesas, donde ha habido un incentivo a la empresarialidad, en el que “una parte de las remesas se destina precisamente a poder impulsar actividades comerciales, principalmente”, y una menor cantidad para actividades propiamente productivas.

Por último, resalta que del ingreso de remesas de las familias receptoras “una mínima cantidad se destina al ahorro”, y “eso ha ido contribuyendo a que cuando se da un shock en Estados Unidos o en la economía internacional que afecta a los migrantes, y se reducen los niveles de remesas, también la economía guatemalteca sufre ese shock en la reducción del consumo”.

Según Castillo, la mayor parte de las remesas se destina al consumo, entre gastos de alimentación, prendas de vestir, pago de servicios y mejoras a la infraestructura de la vivienda, lo que en ocasiones impide que el ahorro sea una opción prioritaria.