Las autoridades paquistaníes crearon y armaron el primer destacamento de una nueva policía comunitaria en el valle de Swat (noroeste) para contrarrestar a la insurgencia talibán y reforzar las fuerzas de seguridad reducidas por decapitaciones y las deserciones masivas.
La tranquilidad regresó a este distrito montañoso más de tres meses después de la ofensiva militar lanzada por Islamabad para retomar la región controlada hasta entonces por los talibanes.
Sin embargo, civiles y militares aseguran que la paz depende de una fuerza policial debidamente entrenada y equipada que, con una administración civil efectiva, garantice la seguridad e impida el regreso de la insurgencia.
El nuevo jefe de la policía de Swat, Sajid Jan Mohmand, indicó que la respuesta está en cómo se recluta para la policía comunitaria, mientras cientos de miles de desplazados regresan al valle rezando por que la paz perdure.
«La policía comunitaria empezó a funcionar en las comisarías del valle. Trabajarán junto con la policía regular y los ayudarán a lidiar efectivamente con los militantes. Ya recibimos 1.600 candidatos».
Los uniformados que componen la policía regular no vienen siempre de las localidades en las que trabajan, por lo que la policía comunitaria ayudará a erradicar a los militantes permitiendo la identificación de los habitantes de la zona.
«Los oficiales de policía que vienen de otros distritos tienen dificultades para identificar a los habitantes locales. Esto los ayudará», dijo Mohmand.
Los jefes tribales, considerando los antecedentes de los candidatos y su estado físico, eligen a los miembros de la nueva policía que ganarán unas 10.000 rupias por mes (unos 125 dólares).
La ambición de Mohmand es reclutar a unos 4.000 policías, lo que reforzará significativamente las filas de la policía regular, que estima en unos 2.200 uniformados en Swat.
Las autoridades de Islamabad aseguran que «eliminaron» a los extremistas, dos años después de que se alzaran en armas detrás del clérigo Maulana Fazlulá para imponer la ley islámica en la región y a más de tres meses de lanzada una importante ofensiva militar reclamada por Washington.
Las fuerzas de seguridad fueron las primeras víctimas de los miles de islamistas que combatieron bajo las órdenes de Fazlulá.
Petrificados por las intimidaciones y las brutales decapitaciones, centenares de policías desertaron mientras que las sucesivas operaciones militares para imponerse a los rebeldes fracasaron.
Mohmand dijo que al menos 91 policías murieron, la mayoría en bombardeos o decapitados.
«Al menos 325 policías renunciaron», indicó Attif ur Rehman, un alto responsable de la adminsitración local.
Queda poco claro cuánto éxito tendrá la policía comunitaria. Hasta ahora, Mohmand indicó que sólo 112 miembros de esta fuerza, que aspira a llegar a 3.725 miembros, están en funciones en Mingora y sus alrededores, la ciudad más importante del distrito de Swat, en la Provincia de la Frontera del Noroeste.
El distrito de Swat fue el único que los talibanes controlaron en el país. Las autoridades aseguran que ya no son una amenaza en la región, pero Fazlulá no fue capturado al igual que los principales cabecillas rebeldes, a pesar de que se ofrece una recompensa de 615.000 dólares.
El experto en seguridad y ex brigadier, Mahmood Shah, indicó que la creación de la policía comunitaria es positiva para restaurar la paz en Swat pero su éxito o fracaso dependerá del entrenamiento que reciban.
«Este es un paso para restaurar la paz en Swat», dijo a la AFP.
«El plan inicial es por dos años. La policía de Swat terminó desmoralizada por este conflicto. Esto la ayudará. Pero el gobierno debe primero entrenarlos», añadió.
Un misil disparado hoy por un avión estadounidense sin piloto mató a la segunda esposa del jefe de los talibanes paquistaníes Baitula Mehsud, informaron miembros de la familia de la víctima y responsables de las fuerzas de seguridad.
«Hemos confirmado informes de que la esposa de Baitula Mehsud murió en el ataque», dijo un responsable de la zona del distrito tribal de Waziristán del Sud (limítrofe con Afganistán), donde se produjo el bombardeo.
«La administración de Waziristán del Sur confirmó que la hija de Ikram ud Din y esposa de Baitula Mehsud murió por el disparo de misil», indicó asimismo un funcionario de los servicios de seguridad paquistaníes.
«El objetivo del ataque era Baitula Mehsud», agregó, aunque no pudo precisa si el jefe talibán se hallaba en el lugar.
Iqbal Mehsud, un sobrino de Ikram id Din, confirmó la muerte de la hija de este último, y agregó que cuatro de sus nietos resultaron heridos.
Mehsud es acusado de estar detrás de la ola de atentados suicidas que desde julio de 2007 dejaron más de 2.000 muertos en Pakistán.
Estados Unidos ofreció cinco millones de dólares por la captura vivo o muerto de Mehsud, en tanto que el gobierno paqusitaní prometió una recompensa de 615.000 dólares.