Costo humano de la guerra


El haber llegado a 4 mil los militares estadounidenses muertos en Irak es un recordatorio al público norteamericano del costo humano de la impopular guerra, que continúa siendo un candente tema cuando se acercan las elecciones presidenciales de noviembre.


El penoso hito se produce apenas unos cuantos dí­as después del quinto aniversario de la invasión liderada por Estados Unidos que derrocó el régimen de Saddam Hussein. Las tropas norteamericanas rápidamente destruyeron las fuerzas del hombre fuerte iraquí­, pero no lograron imponer la paz.

Cinco años después, los polí­ticos estadounidenses debaten cómo comenzar a regresar a casa parte de los 158.000 soldados en Irak -que incluyen los 30.000 efectivos adicionales que el presidente George W. Bush ordenó enviar en enero de 2007- sin incidir negativamente en los avances en seguridad.

Para Bush, la respuesta es clara: «Haber sacado a Saddam Hussein del poder fue la decisión correcta, y esta es una batalla que Estados Unidos puede y debe ganar», señaló el 19 de marzo en un evento, al insistir en su polí­tica.

Los dos aspirantes a obtener la nominación del Partido Demócrata para las presidenciales de noviembre, Barack Obama y Hillary Clinton, afirman que si llegan a la Casa Blanca tienen previsto iniciar velozmente el retiro de la mayor cantidad de brigadas de combate de Irak, donde solo permanecerí­a una pequeña fuerza para combatir a Al Qaida.

Irak es «una guerra que no podemos ganar», estimó Clinton el 17 de marzo.de abril.