La Comisión de Asuntos Internacionales del Congreso de Costa Rica aprobó la medianoche del martes un dictamen favorable al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, en medio del aplauso de los grupos empresariales y la advertencia de grupos sociales y sindicales de lucha en las calles.
El TLC, que será elevado al plenario para su voto definitivo en enero, fue aprobado en la Comisión de Internacionales con cuatro votos del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), uno de la Unidad Social Cristiana (PUSC) y uno del Movimiento Libertario (MLN), contra tres del Partido Acción Ciudadana (PAC).
El ministro de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz, saludó este miércoles la iniciativa parlamentaria y calificó el dictamen como «un gran paso para aprobar un tratado que será de beneficio para toda Costa Rica».
Costa Rica es el único país centroamericano que no ha ratificado el TLC con Estados Unidos, que entró en vigor en el resto de naciones a principios del 2006, tras haber sido negociado en el 2004.
La aprobación del TLC en la Comisión de Internacionales provocó una airada reacción de los diputados opositores, que denunciaron que el procedimiento violentó el reglamento que rige el Congreso, al imponer como fecha tope el 12 de diciembre, sin haber discutido todas las mociones que se presentaron.
«La aprobación del TLC en comisión está plagado de vicios de procedimiento, que vamos a elevar a la Sala Constitucional», dijo a la AFP el subjefe de fracción del PAC, Alberto Salom.
Entretanto, el Frente Nacional de Lucha contra el TLC, integrado por sindicatos y organizaciones sociales, y el recién constituido Frente Nacional de Apoyo a la Lucha contra el TLC, integrado por universidades públicas y el PAC, advirtieron que en las primeras semanas del 2007 intensificarán la lucha en las calles para evitar la aprobación del Tratado.
El TLC mantiene divididos a los 4,2 millones de costarricenses, pues las organizaciones sociales, sindicatos, universidades públicas y agricultores, entre otros, estiman que representará un golpe al modelo de desarrollo que se inició en el país a fines de los años 1940.
Ese sectores se oponen frontalmente a la apertura de los monopolios estatales de telecomuniciones y seguros, y aseguran que el TLC representará un duro revés para la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), institución emblemática de la hasta ahora estable democracia costarricense.
Asimismo, sectores de medianos y pequeños agricultores y productores nacionales de medicinas genéricas han advertido que el TLC pondrá en peligro su propia existencia.
Sin embargo, los sectores exportadores y el gobierno de Oscar Arias han asegurado que si el TLC no se aprueba, Costa Rica podría perder los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, una medida unilateral de Estados Unidos, que bajó los aranceles, desde los años 1980, a los productos de exportación costarricenses.
Además, quienes apoyan el Tratado aseguran que si el TLC no es ratificado, muchas industrias extranjeras podrían abandonar el país y dejaría de llegar la inversión extranjera directa.
Los expertos estiman que la discusión del TLC se prolongará hasta marzo o abril.