Costa Rica desconoce Corte Centroamericana


La posición de Costa Rica ante esa Corte

Costa Rica reiteró ayer que desconoce la jurisdicción y competencia de la Corte Centroamericana de Justicia, que resolvió abrir un proceso contra el Estado costarricense por una supuesta violación al régimen aduanero de la región.


El canciller Bruno Stagno dijo en conferencia de prensa que el lunes se entregó en Managua, sede de la Corte, una nota en que «se documenta y deja bien establecida la posición de Costa Rica ante esa Corte» que «es de rechazo absoluto».

«No vamos a litigar el caso, pero aprovecharemos para dejar claro que no permitiremos que ocho magistrados (de la Corte) intenten sustituir la soberaní­a que reside en el pueblo costarricense», enfatizó el Ministro.

Stagno explicó que una asociación de agencias de aduanas de Costa Rica presentó una demanda ante la Corte alegando que una directriz de la Dirección General de Aduanas -que no precisó- violenta el régimen aduanero centroamericano.

La Corte, que está integrada por Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, es uno de los órganos de la integración del Istmo, junto al Parlamento Centroamericano (Parlacen), pero a ambos Costa Rica ha rechazado integrarse.

Stagno aclaró que aunque Costa Rica suscribió el Estatuto de Tegucigalpa de 1991, mediante el cual se acordó el proceso de integración y se crearon sus órganos -incluida la Corte-, el Congreso no ratificó la integración del paí­s al tribunal regional.

El Ministro dijo que el proceso abierto contra Costa Rica «es parte de un forcejeo» para lograr que la Unión Europea (UE) imponga a San José el requisito de ingresar a la Corte Centroamericana y al Parlacen para ser parte del acuerdo de asociación que negocian ambas regiones.

Sin embargo, desde el inicio de las negociaciones con la UE, Costa Rica dejó claro que no aceptaba esa condición y «esa fue una pelea que ya nosotros ganamos», dijo Stagno

El canciller advirtió que no se sorprenderí­a que la Corte «falle contra Costa Rica en su ausencia, lo cual lo considerarí­amos como muy grave para el proceso de integración centroamericana».