Ni una posible caída de la inversión extranjera, o desaceleración de la economía ecuatoriana parecen inquietar al gobierno de Rafael Correa, que intenta desmontar «los mitos de la economía de mercado» que defienden los sectores opuestos a su proyecto socialista.
Este viernes el ministro de Economía, Ricardo Patiño, admitió la posibilidad de que esos indicadores estén por debajo de lo esperado en el primer semestre de 2007, aunque minimizó el impacto.
«En el supuesto de que se haya desacelerado la economía en el primer semestre -no puedo afirmarlo todavía- la situación de las personas pudo haber mejorado», declaró Patiño a la prensa extranjera, al defender el aumento del gasto social que objetan algunos analistas.
Incluso hasta una disminución de la inversión extranjera «sería entendible» por el «cambio de gobierno y la intranquilidad política», justificó Patiño, quien de la mano de Correa han puesto a rodar una proyecto que según ellos anulará el neoliberalismo.
«Â¿Pero cuál es la importancia de la inversión extranjera en nuestro país? No la desmerezco de ninguna manera pero no es la única. En Ecuador también hay inversión nacional», señaló el ministro.
Patiño relativizó también la importancia del Producto Interno Bruto (PIB) como indicador de la situación del país.
«Para nosotros el PIB es un indicador, no (el gran) indicador. Hay sociedades que pueden tener un importante crecimiento o un crecimiento relativo del PIB, y a la vez aumentar la pobreza», dijo.
Con seis meses en el poder, Correa ha orientado su esfuerzo hacia las clases más desfavorecidas aumentando el llamado bono a la pobreza, destinando mayores recursos a la salud pública y gestionando una ley que elimina las comisiones en los créditos bancarios.
Su plan es cuestionado por algunos empresarios y políticos, que lo tachan de populista, al mismo tiempo que la prensa ha advertido una reducción de las inversiones y de los depósitos bancarios, así como un acelerado crecimiento del gasto público.
Según un estudio del Banco Central, divulgado por diario Hoy, al final del año el crecimiento en Ecuador podría ubicarse en 3,47%, es decir, menor al 4,3% del año pasado.
No obstante las proyecciones, Patiño cree que hay indicadores más importantes que justifican la política de Correa como «el desarrollo humano y la felicidad».
«Si se dedica mucho esfuerzo a la producción petrolera y esa producción dispara el PIB, a nosotros no nos importa solamente si es que eso no significa que se mejore la vida de la gente», declaró.
Patiño delineó igualmente algunas de las propuestas que podría impulsar el gobierno en la Asamblea que redactará una nueva Constitución: economía solidaria, redistribución del presupuesto y un nuevo modelo productivo y de desarrollo local.
Asimismo, es partidario de que la nueva Carta Política deje en manos de la autoridades la eventual incorporación de una moneda regional que sustituya al dólar en el largo plazo, sin que ello implique que el Ejecutivo tenga previsto retirar de circulación la divisa norteamericana.