El presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, obtuvo hoy el apoyo del mandatario venezolano, Hugo Chávez, en el reclamo contra Colombia por la fumigación de narcocultivos en la frontera, elevando la presión sobre Bogotá para resolver la actual crisis antes de su posesión.
Antes de visitar Bogotá el viernes próximo, Correa se desplazó a Caracas para reunirse con Chávez y sumar su respaldo en el reclamo contra el gobierno de ílvaro Uribe por lo que Quito llama «un acto hostil».
«Seguiremos pidiendo ese apoyo porque es inaceptable que en la frontera se fumigue vía aérea con glifosato, lo cual mata cultivos lícitos ecuatorianos de lado ecuatoriano y aparentemente mata cultivadores ecuatorianos», declaró Correa, quien tomará posesión del cargo el 15 de enero.
Chávez acogió inmediatamente el pedido expresándole a Correa «su solidaridad» apenas pisó suelo venezolano.
«Colombia debe buscar otros métodos» de erradicación, indicó el gobernante venezolano, y agregó que «la batalla contra el narcotráfico no puede ser la plataforma para atropellar el ambiente o los seres humanos».
«La batalla contra el narcotráfico ha sido la excusa del imperialismo para penetrar nuestros países y atropellar a nuestros pueblos», insistió Chávez, con quien Correa se identifica en el llamado «socialismo del siglo XXI».
El mandatario electo consiguió el apoyo de Venezuela horas previas a su visita a Bogotá, donde se entrevistará con el presidente colombiano, ílvaro Uribe, para tratar de resolver la polémica que llevó al gobierno de Quito a llamar a consultas a su embajador en Bogotá el pasado viernes.
Según Correa, Argentina también adhirió a su causa dentro de la campaña que alentó en una gira por Sudamérica que también lo llevó por Brasil, Bolivia, Perú y Chile.
«Eso hemos pedido a todos los presidentes de la región. (El presidente) Néstor Kirchner nos dio su total respaldo», afirmó Correa.
El mandatario izquierdista confió en que ello persuada a Uribe de suspender las aspersiones de glifosato en la frontera con Ecuador, las cuales reactivó el pasado lunes argumentando un aumento de los sembradíos de coca en el último año.
De esa forma, Colombia puso fin al acuerdo conjunto suscrito un año atrás por el cual se interrumpieron las fumigaciones en atención a un pedido del gobierno de Alfredo Palacio, que alega perjuicios para el ecosistema y la salud humana.
«Vamos a hablar muy claramente sobre las fumigaciones con glifosato, y a respaldar totalmente la posición del gobierno, del canciller de la República, que debe ser la posición de todo un país: no aceptar ninguna clase de fumigación desde el aire», indicó Correa.
El futuro gobernante indicó que se desplazará a Colombia «con el anhelo de que Uribe acepte el reclamo ecuatoriano y suspenda la erradicación aérea como una muestra de amistad» con las nuevas autoridades.
«Aspiramos que con nuestra visita, y un diálogo frontal, fraterno, cesen las fumigaciones con glifosato desde aviones, porque si se hacen a mano o a pie los efectos son muchos más controlados», sostuvo.
«De otra forma tendríamos que considerarlo, como ya lo manifestó el canciller Francisco Carrión, como un acto hostil de Colombia», subrayó.
Ante la crisis Uribe planteó que su gobierno quiere fumigar 10.200 hectáreas en la línea limítrofe y luego, cuando retome el control de la zona -bajo influencia guerrillera- erradicará manualmente.