Los resultados oficiales del Tribunal Supremo Electoral indican que hoy arranca la campaña para una segunda vuelta electoral entre los candidatos más votados, siendo ellos ílvaro Colom y Rafael Espada, de la UNE, y Otto Pérez y Ricardo Castillo del PP. De hecho, aunque la ventaja fue para Colom en esta primera ronda, pese al pronóstico que hizo Vox Latina al publicar en Prensa Libre, Nuestro Diario y Guatevisión una encuesta en la que colocaba a Pérez Molina en el primer lugar a escasos días de las elecciones, ahora los candidatos tienen que emprender un nuevo proceso en el que todo es posible y nadie tiene nada asegurado.
En medio de los problemas que representa el multipartidismo, nuestro sistema tiene también mecanismos para corregir el problema y la segunda vuelta es uno de ellos, a lo que debe sumarse la disposición que ordena la cancelación de aquellos partidos que no lograron un porcentaje de 5% de los votos y no lograron colocar a ningún diputado al Congreso de la República.
Ahora los candidatos que avanzan a la segunda vuelta tienen que buscar alianzas y, sobre todo, convencer a los votantes que mostraron preferencia por otras opciones para que les sigan en esta nueva etapa. Las alianzas son siempre relativas porque en Guatemala no hay líderes con la fuerza suficiente para endosar automáticamente el voto de quienes les favorecieron en la primera vuelta y el electorado flotante, ese que no tiene compromiso más que de simpatía con alguno de los partidos que ya no participan, tendrá que evaluar la propuesta de los dos que quedan en contienda y que deberán debatir seriamente sus planes y propuestas en esta segunda vuelta que debiera ser marcada por eso, es decir, el debate serio y maduro aunque ya sabemos que de todos modos la campaña negra persistirá en nuestro medio.
Es importante señalar que quienes tenemos la obligación de informar tenemos que ser muy cuidadosos para no caer en acciones que contribuyan a enlodar más el proceso. Lamentablemente no toda la prensa está jugando un papel objetivo y lo demuestra la manipulación de las encuestas, así como la abierta violación de normas como la que impide dar a conocer resultado de encuestas en las horas previas de la elección. Guatevisión estuvo divulgando el sábado la encuesta inexacta de Vox Latina. Si la prensa exige a todos que cumplan la ley, tiene que ser ejemplo de acatamiento de las normas sin que haya excusa que valga.
Informar es diferente a inducir el voto y evidentemente la publicación de encuestas inexactas, como se ha visto al conocerse los resultados, tiene efectos en cuanto a propiciar un resultado electoral engañando a la población. La lección de la primera vuelta ha dejado al desnudo que hay encuestas hechas al gusto del cliente y para inducir voto, más que para informar.