Corea del Norte conservará sus armas nucleares incluso después de que se normalicen sus relaciones con Estados Unidos, indicó hoy un portavoz del ministerio de Defensa norcoreano, a tres días de la investidura de Barack Obama.
«Aunque las relaciones diplomáticas entre Corea del Norte y Estados Unidos se normalicen, no cambiará nuestro estatuto de potencia nuclear mientras persista la amenaza norteamericana por mínima que sea», indicó un portavoz del ministerio, citado por la Agencia Central de Noticias (KCNA).
«Hemos vivido durante décadas sin arreglar nuestras relaciones con Estados Unidos. Pero no tiene nada que ver con la cuestión nuclear», añadió.
Lo que más nos interesa no es la normalización de las relaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos, sino reforzar la disuasión nuclear a través de otros medios», indicó el portavoz.
Para Estados Unidos sería un «error de cálculo» considerar que Corea del Norte abandonará las armas nucleares para regularizar las relaciones entre ambos países, subrayó.
En 2007 Corea del Norte firmó un acuerdo con cinco países (Estados Unidos, Rusia, Japón, China y Corea del Sur) para desactivar y cerrar sus instalaciones nucleares a cambio de ayuda humanitaria, de normalizar las relaciones con Estados Unidos y Japón y de la firma de un acuerdo formal de paz para la península coreana.
Pero las nuevas discusiones en diciembre en Pekín sobre la fase final en las que debía poner fin a su programa de rearme nuclear fracasaron respecto a las modalidades de control del desmantelamiento.
Para los analistas, Corea del Norte pretende enviar un mensaje al futuro presidente de Estados Unidos Barack Obama, para aparecer como una de sus prioridades en política internacional.
Estas declaraciones constituyen «un mensaje de Corea del Norte a Obama, que le piden un acuerdo global y más interés de la parte del nuevo presidente norteamericano», según Paik Hak-soon, del Instituto de Investigaciones Sejong, citado por la agencia surcoreana Yonhap.
La futura secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, prometió el martes ante el Congreso de su país, realizar un esfuerzo «intenso» para poner fin a las supuestas actividades de proliferación nuclear del régimen de Pyongyang.
También rindió homenaje a los aliados de Estados Unidos en las negociaciones sobre el programa nuclear norcoreano, citando a China, a Corea del Sur y a Japón, e indicó que se podrían realizar contratos bilaterales.
El sábado, Corea del Norte arremetió de nuevo contra su vecino del sur, advirtiéndole que volvería a adoptar una actitud «de confrontación» contra Seúl, al que acusó de privilegiar la hostilidad a la reconciliación.
Un portavoz del ejército norcoreano advirtió que Pyongyang no toleraría intrusiones de barcos surcoreanos en la zona disputada del mar amarillo. Desde 1999, los enfrentamientos por esta zona han dejado varias decenas de muertos.