Copenhague bajo tensión en ambiente de caos


Activistas del medio ambiente bloquean la calle y se enfrentan a la policí­a de Copenhague, debido a que hubo protestas porque representantes de ONG no pudieron acceder a las actividades de hoy de la conferencia sobre el clima. FOTO LA HORA: AFP ADRIAN DENNI

La tensión subió el miércoles en Copenhague, donde los ministros trabajan en un ambiente caótico para esbozar un acuerdo mundial contra el calentamiento climático, en un centro de conferencias en estado de sitio debido a varias manifestaciones.


Una barricada hecha con bicicletas fue utilizada por los activistas para evitar la presión de la policí­a. FOTO LA HORA: AFP ADRIAN DENNIS

Al reanudarse las conversaciones en sesión plenaria, India denunciaba un «caos integral», Tuvalu comparaba la conferencia al Titanic y Brasil protestaba ante la presidencia danesa porque el jefe de su delegación habí­a quedado atrapado en los controles de seguridad.

Al menos 170 personas fueron detenidas durante la mañana en los alrededores del Bella Center, sede de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

La estación de metro del centro de conferencias está cerrada, se imponen restricciones a la entrada de las ONG y un helicóptero sobrevuela el edificio.

El primer ministro australiano, Kevin Rudd, dijo a su llegada de que «no hay ninguna garantí­a de éxito».

Una reunión ministerial restringida de los 25 ministros escogidos por la presidencia danesa estaba prevista a mediodí­a (11h00 GMT) para empezar a redactar el acuerdo que deberán adoptar el viernes unos 120 jefes de Estado y de gobierno, algunos de los cuales ya llegaron, como Rudd o el primer ministro británico, Gordon Brown.

Esta reunión, que se habí­a anunciado para el martes por la noche, ya ha sido aplazada en dos ocasiones, según una fuente diplomática alemana.

Brown expresó su pesimismo en la BBC, al considerar «muy difí­cil» lograr un acuerdo.

Los negociadores también mostraban su preocupación tras una noche de consultaciones que debí­a en principio permitir a Conni Hedegaard redactar un proyecto de acuerdo a partir del miércoles.

Hedegaard presidió la conferencia hasta el miércoles, antes de pasarle el relevo al primer ministro danés Lars Loekke Rasmussen.

«Estoy un poco preocupado, porque queda tanto trabajo por hacer. Temo un nuevo incidente, porque entonces será complicado finalizar», confesó el embajador de Francia para el clima, Brice Lalonde.

El lunes, el golpe en la mesa de los paí­ses africanos obligó a suspender las conversaciones e hizo perder un dí­a y medio de trabajo a los negociadores.

Ante el Parlamento Europeo, el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeld, que preside la Unión Europea, dudó que el acuerdo de Conpenhague permita lograr el objetivo anunciado de limitar el calentamiento global a una subida de 2ºC.

«Necesitamos (este) objetivo de 2 grados» pero «no estoy seguro de que lo logremos», advirtió.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon reiteró el miércoles que un acuerdo no podrí­a cerrarse sin una ayuda cifrada a largo plazo para los paí­ses pobres.

De momento, el único consenso que parece esbozarse es el de una ayuda inmediata de 10.000 millones de dólares anuales durante tres años a partir de 2010 para ayudar a los paí­ses más pobres a hacer frente a los impactos del calentamiento global.

La Unión Europea ya anunció que asumirí­a un total de 10.000 millones de dólares repartidos entre 2010 y 2012, pero no ha acordado nada a más largo plazo.

El objetivo de la conferencia es encontrar un acuerdo sobre la mejor respuesta posible al cambio climático y que entre en vigor a principios de 2013.

La coalición Climate Justice Action (CJA) y Climate Justice Now organizaban todo el dí­a una movilización en los alrededores del centro de conferencia para denunciar «15 años de negociaciones fallidas sobre el clima».

Unos 200 delegados, la mayorí­a de paí­ses en desarrollo, salieron del Bella Center cantando eslóganes y se sumaron a los manifestantes.