El aumento de casos de la epidemia de gripe A H1N1 empieza a preocupar a las autoridades guatemaltecas que simplemente se limitan a informar del incremento de los pacientes contagiados, pero sin que se adopten medidas para prevenir la mayor propagación del mal. Es en circunstancias como las actuales que se justifica el gasto del Gobierno en publicidad porque urge alertar a la población sobre los síntomas y las medidas de precaución que se pueden tomar, pero lamentablemente no se observa que en las esferas oficiales exista asomo siquiera de coordinación.
Baste decir que el Ministro de Salud dice que debieran suspenderse las clases adelantando el feriado de fin de año, para darnos cuenta lo mal que está el equipo, porque supuestamente debiera bastar una comunicación con la Ministra de Educación para lograr ese objetivo puntual y, en el peor de los casos, de no encontrar la debida respuesta de su colega de Gabinete, pues sería suficiente hablar con el Presidente de la República para que se ordenara la medida administrativa de adelantar la vacación.
No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que no existe en verdad un equipo de gobierno en el sentido del concepto, puesto que se nota que cada una de las carteras y cada uno de los programas tira por su lado sin asomo de coordinación, salvo cuando la esposa del Presidente se hace cargo de alguno y obliga a los funcionarios a someterse a sus decisiones. En todo el resto de la administración pública, es decir la que no está bajo el control directo de la señora de Colom, se nota ausencia total de coordinación y falta de estrategias claras para afrontar los problemas.
La epidemia de gripe se está desbordando y Salud Pública no parece tener la respuesta. Por otro lado hay que ver que entre la misma población se toman las informaciones a la ligera porque muchos piensan que se trata de una cortina de humo para desviar la atención de los otros temas de la agenda nacional, tesis que podría verse reforzada por esa ausencia total de coordinación para enfrentar la crisis.
Es tiempo de que el Presidente de la República asuma el liderazgo que le compete para obligar a sus funcionarios a trabajar coordinadamente y en equipo de manera que se vayan adoptando todas las decisiones que pueden contribuir a controlar el brote epidémico que, de conformidad con la información que proporciona Salud Pública, ha escapado ya del control.
No hacía falta declarar calamidad pública, pero sí que hace falta demostrar que el Estado, en medio de su calamidad, puede reaccionar cuando hace falta.