Corea del Sur anunció el lunes la retirada de su embajador en Japón, Kwon Chul-Hyun, después de que Tokio reafirmara su soberanía sobre las islas Takeshima, controladas por Corea del Sur, pero reivindicadas también por Japón.
«El embajador de Corea del Sur será llamado como señal de protesta», indicó a la AFP un portavoz del ministerio surcoreano de Relaciones Exteriores, sin concretar la fecha, ni la duración de esta retirada.
El gobierno surcoreano anunció esta medida poco después de que el ministerio japonés de Educación publicara nuevas instrucciones recomendando a los profesores que insistieran en que esas islas pertenecen a Japón.
Este archipiélago, bautizado Rocas de Liancourt tras su descubrimiento a mediados del siglo XIX por un barco francés que llevaba ese nombre, es conocido en Japón con el nombre de islas Takeshima («islas de bambúes»), y en Corea con el nombre de islas Dokdo («islas solitarias»).
Las instrucciones del ministerio se dirigen al profesorado de las escuelas secundarias japonesas a partir del curso escolar 2012.
Poco antes del anuncio surcoreano, el portavoz del gobierno japonés, Nobutaka Machimura, había intentado minimizar el impacto de esta decisión, en espera de que Corea del Sur reaccionara en forma «calmada», subrayando que Japón «quiere evitar perjudicar las relaciones» entre ambos países.
Sin embargo, el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, defiende la soberanía de su país pidiendo el entendimiento de Seúl en la disputa.
«Es natural que tengamos nuestra propia visión sobre la cuestión del territorio», dijo Fukuda a los periodistas. «Es necesario llegar a un acuerdo más amplio que vaya más allá de los puntos de vista de cada uno», concretó.
La treintena de islotes desérticos con una superficie total de 18,7 hectáreas está ocupada por Corea del Sur, que tiene un pequeño destacamento de policía marítima y afirma que ese territorio le pertenece desde hace varios siglos.
Japón había tomado posesión de las islas en 1905, antes de perderlas en la derrota de 1945. Sin embargo, Tokio no ha renunciado nunca a su soberanía, lo que da lugar periódicamente a fricciones diplomáticas.
El litigio casi degenera en un enfrentamiento armado en 2006, cuando Japón había decidido enviar una misión oceanográfica cerca de los islotes. Seúl había amenazado con responder con la fuerza.
Finalmente se encontró un acuerdo diplomático, a través del cual Japón se comprometía a renunciar a su exploración mientras que Corea del Sur aceptaba abstenerse temporalmente de establecer unilateralmente los límites de los fondos marinos en la zona disputada.
La situación sigue siendo delicada, ya que los gobiernos de ambos países intentan pasar página tras varios años de desavenencias por la colonización de Corea por Japón entre 1910 y 1945.
Muchos coreanos siguen sintiendo un fuerte resentimiento hacia Japón por la ocupación de la península.