Convocan a paro general de labores


Nicolas Sarkozy, presidente francés, deberá enfrentar uno de los paros laborales más grandes de los últimos años en su paí­s, luego de que fuera convocada una huelga general de trabajadores para el próximo jueves. FOTO LA HORA: AFP ERIC FEFERBERG

Enfrentados en lo cotidiano a la crisis y a la amenaza que pesa sobre miles empleos, los franceses fueron llamados por los sindicatos a una jornada de huelga el próximo jueves.


El llamado al paro fue lanzado, en un hecho poco habitual, por la totalidad de las centrales sindicales francesas, en defensa del empleo, del poder adquisitivo y de los servicios públicos, todas las cuales anunciaron una movilización sin precedentes.

Esta jornada de acción cuenta también con el apoyo de todos los partidos de la izquierda, y de un gran número de diversas asociaciones de base, así­ como de padres, vecinos o jóvenes, organizadas en verdaderas redes de comunicación a través de la Internet.

«Esta jornada tendrá una participación muy importante de los trabajadores, impresionante, y sin duda mucho mayor de lo previsto en los últimos años», afirmó Bernard Thibault, secretario general de la principal central sindical francesa, la CGT.

Los anuncios sindicales parecen tener una buena base en el clima social particularmente delicado que se vive actualmente en Francia, con una inquietud latente frente al desempleo y por un eventual deterioro de las condiciones financieras que dicen sentir dos tercios de los franceses.

«Los trabajadores tienen la impresión de estar pagando la crisis con sus empleos, sus salarios, sus derechos sociales, una crisis de la que no son en nada responsables», comentaba hace unos dí­as Franí§ois Chérí¨que, jefe de la CFDT, segunda gran central sindical francesa.

Luego de estallar la crisis, en septiembre pasado, el presidente francés Nicolas Sarkozy habí­a anunciado un plan de auxilio en favor de los bancos por un monto de 360 mil millones de euros.

En esta lí­nea frente a la crisis, la semana pasada, el primer ministro Franí§ois Fillon anunció que el gobierno entregarí­a entre 5 mil y 6 mil millones de euros para apoyar a los constructores de automóviles franceses, en su sector donde se han perdido varios miles de puestos de trabajo.

Sin embargo, la oposición y los sindicatos consideran que estas medidas muestran claramente la orientación de un gobierno que prefiere favorecer en primer término a los banqueros y los industriales, en lugar de sostener el poder adquisitivo de los franceses, tal como lo habí­a repetido el presidente Sarkozy durante su campaña.

A esta situación en el plano económico se agrega la provocada por una serie de controvertidas reformas impulsadas por el jefe del Estado en los temas de educación, jubilaciones, justicia y comunicaciones.

La huelga del jueves deberí­a tener un amplio eco en la Educación nacional y la función pública, sectores movilizados desde hace meses contra la supresión de varios miles de puestos de trabajo.

Igual situación deberí­a producirse, según diversas estimaciones, en los servicios del correo, donde existe un importante cuestionamiento de los planes de privatización de este servicio, así­ como en el sector de la radio y la televisión públicas, movilizado contra una controvertida reforma aplicada antes de ser votada en el Senado.

Los transportes tanto urbanos como interurbanos de buses, metro y ferrocarriles, deberí­an también estar fuertemente perturbados y lo hospitales sólo deberí­an funcionar con sus servicios de urgencia.

Signo de la importancia que el gobierno acuerda a esta movilización, el presidente Sarkozy postergó una gira por Africa que tení­a programada esta semana.

«No querí­a estar en el extranjero en un dí­a de huelgas», según fuentes del palacio presidencial del Elí­seo.