Debido a la ola de violencia que impera en el país, la población guatemalteca, sobre todo la que vive en el área urbana, manifiesta una serie de actitudes que muchas veces se refleja en agresividad, temor y violencia; a este mal se le conoce como «síndrome psicosocial traumático», según expertos.
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Marco Antonio Garavito, director de la Liga de Higiene Mental, indicó que las personas no son parte de una sociedad enferma, sino que su actuar es una reacción de la inseguridad que se vive, además dijo que las actitudes agresivas de las personas se dan por la falta de respuesta ante los problemas.
«Cuando alguien sale a la calle y sale viendo para todos lados o anda con la mano en la bolsa agarrándose la billetera, eso no es un síntoma de paranoia o psicosis, es una reacción muy normal en una realidad que es la anormal, aquí lo que está anormal es el sistema social, no la gente, la gente lo que hace es que responde con precaución, con cuidado», dijo.
Al ser consultados varios ciudadanos que transitaban por la calle, sobre la inseguridad y violencia, manifestaron temor al salir de sus casas, sobre todo por sus hijos, quienes también están expuestos a todo tipo de acontecimientos desagradables.
«Uno no encuentra seguridad en ningún lado, ya sea que viaje en bus o a pie, todos los días uno ve que las cosas no caminan, allí sí que lo único que queda es encomendarse a Dios», manifestó Gilberto Aceituno.
Por su parte, Lydia Echeverría manifestó temor frente al entorno de agresividad, sobre todo por sus hijos, de quienes se preocupa constantemente.
Ronald Alarcón, coordinador del área de reconciliación de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), señaló que el ambiente violento afecta no sólo a los adultos, sino también a los niños, especialmente a aquellos que viven en lugares inseguros, sus padres los enclaustran y ni siquiera les permiten salir a jugar, dijo.
De acuerdo con Sandino Asturias, analista en seguridad del Centro de Estudios, la violencia se origina por el poco control del Estado en las armas de fuego y en las personas que las utilizan, problema que ha creado descomposición y que facilita el clima violento.
Asturias destacó como referente de esta dificultad, las más de 350 muertes de féminas en lo que va del año, así como el reporte de 16 muertos diarios, que se agrava con la impunidad y la falta de aplicación de justicia.
«Estamos muy mal en los indicadores de inseguridad, son muy altos, y sobre todo de violencia e impunidad estamos en los momentos más graves de los últimos años en el país, no estamos enfrentando un sistema de percepción sino de realidad», dijo el analista.
Asturias resaltó que los gobiernos con mayores índices de violencia fueron los de í“scar Berger con 21,544 homicidios en los cuatro años de administración, le sigue el de Alfonso Portillo con 14,200 y el de ílvaro Arzú con 13,400, la situación empeoró por las políticas de limpieza social y ejecución extrajudicial en el período de Berger, ya que fue donde más se fortaleció esta política; sin embargo, el actual gobierno no ha hecho nada para combatir esta estrategia instalada, dijo.
Mario Polanco del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), dijo que la población está en una situación vulnerable por la ingobernabilidad del Estado, la cual se podría incrementar si no se toman las medidas para enfrentar la violencia.
Polanco añadió que para minimizar este flagelo es conveniente invertir en el gasto social, así como en la Policía Nacional Civil para su profesionalización y en la creación de más academias de esta institución, así como en la generación de empleos.
Por su parte la ODHAG tiene previsto emprender una investigación el próximo mes para encontrar el perfil de las víctimas de la violencia en Guatemala, e identificar los hechos que originan esta problemática, asimismo pretende dar a conocer las causas comunes y los contextos que la provocan.
«Nosotros como Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado, nos preocupa la situación, de tal cuenta que estamos realizando una investigación que va a tomar el resto del año y algunos meses del siguiente, para encontrar un perfil de las víctimas en Guatemala y poder identificar los hechos de violencia y proponer cuáles son las causas comunes, cuáles son los contextos que provocan las condiciones de violencia, pero esto sólo resuelve una parte, estamos conscientes de que lo que se está viviendo es parte de una violencia estructural que esta instaurándose en Guatemala», recalcó Ronald Alarcón.
Según está organización el Gobierno debe dar respuestas concretas, no solamente aprehender a delincuentes, sino que identificar a las estructuras criminales, ya que por ejemplo, detrás del robo de un vehículo está una estructura delincuencial que hay que combatir.