Todas las personas alguna vez en nuestra vida hemos tenido el sentimiento de estar en soledad, actualmente los vínculos humanos se encuentran en deterioro. Si entramos a una oficina, observamos una serie de celdas o tabiques en las cuales existen personas ejecutando sus trabajos de manera aislada una de las otras. También la tecnología con frecuencia excluye el contacto humano.
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Las viejas costumbres de saludar, despedirse, de preguntar a la otra persona ¿Cómo está, cómo se siente? La sonrisa social, se han ido desvaneciendo, y cuando se realizan, semejan rituales. No es frecuente observar la búsqueda de un contacto humano genuino y honesto.
Nos perdemos en la inmensidad de los otros anónimos contribuyendo de esta manera a un vacío cada vez mayor de vínculos cercanos significativos, afectivos, solidarios. Derivando hacia la soledad, que es un suceso complicado de múltiples dimensiones psicológica, psicosocial y un producto sociocultural.
Mario Benedetti en su poema Saturación, conduce a reflexionar sobre como nos perdemos unos a los otros en el anonimato. «Dejaré esta rosa en el abandono, el abandono está lleno de rosas». Lo valioso y precioso de una sola rosa se pierde cuando se decide dejarla en el abandono. Algunos de nosotras y nosotros realizamos un abandono a nuestro ser y a nuestros vínculos externos, lo cual nos dirige a la soledad y/o el aislamiento.
Existe gente «exitosa» laboralmente, que trabaja muchas horas al día, de manera muy bien remunerada, pero su tiempo se vuelve escaso para ver a su familia, para platicar con una o un amigo, para enamorarse, soñar, imaginar, crear, compartir consigo mismas/os y con alguien más. Si ha esto le llamamos calidad de vida, pienso que podríamos encontramos ante un error.
Pero también la pobreza económica predispone a la dificultad en el establecimiento de relaciones con otros seres humanos; pues se hace tan necesaria la sobrevivencia que sólo hay tiempo para trabajar.
Sin embargo, no siempre ha de verse a la soledad como una situación indeseable, ya que ella nos prodiga tiempo personal, para autorreflexión, auto evaluación , nos sugiere mecanismos para resolver nuestros problemas, nos da posibilidades de dedicarnos a actividades tales como leer un libro, escribir, escuchar música que en compañía nos sería difícil. Considerándola dentro de una elección personal puede ser fuente de placer; pero cuando estar en soledad y sentirse sola/o, obedecen objetivamente a la falta de vínculos humanos no representa una vida con bienestar.
El sentirse en abandono es la experiencia subjetiva de encontrarse sin compañía y desamparo. La relevancia de este tema radica en que estar o sentir la soledad se relaciona con problemas de salud mental (adicciones, depresión, ansiedad, suicidio, muerte accidental, afección del sistema inmune, sensibilidad a la crítica, aislamiento, hostilidad) y a una tendencia a rechazar a los demás con una perspectiva negativa de sí mismos y de los otros. Lo que conlleva a una falta de empatía y apertura en las interacciones sociales.