CONVERSANDO CON LA PSIQUIATRA ESTAR EN SOLEDAD,


Todas las personas alguna vez en nuestra vida hemos tenido el sentimiento de estar en soledad, actualmente los ví­nculos humanos se encuentran en deterioro. Si entramos a una oficina, observamos una serie de celdas o tabiques en las cuales existen personas ejecutando sus trabajos de manera aislada una de las otras. También la tecnologí­a con frecuencia excluye el contacto humano.

Dra. Ana Cristina Morales Modenesi
crismodenesi@gmail.com

Las viejas costumbres de saludar, despedirse, de preguntar a la otra persona ¿Cómo está, cómo se siente? La sonrisa social, se han ido desvaneciendo, y cuando se realizan, semejan rituales. No es frecuente observar la búsqueda de un contacto humano genuino y honesto.

Nos perdemos en la inmensidad de los otros anónimos contribuyendo de esta manera a un vací­o cada vez mayor de ví­nculos cercanos significativos, afectivos, solidarios. Derivando hacia la soledad, que es un suceso complicado de múltiples dimensiones psicológica, psicosocial y un producto sociocultural.

Mario Benedetti en su poema Saturación, conduce a reflexionar sobre como nos perdemos unos a los otros en el anonimato. «Dejaré esta rosa en el abandono, el abandono está lleno de rosas». Lo valioso y precioso de una sola rosa se pierde cuando se decide dejarla en el abandono. Algunos de nosotras y nosotros realizamos un abandono a nuestro ser y a nuestros ví­nculos externos, lo cual nos dirige a la soledad y/o el aislamiento.

Existe gente «exitosa» laboralmente, que trabaja muchas horas al dí­a, de manera muy bien remunerada, pero su tiempo se vuelve escaso para ver a su familia, para platicar con una o un amigo, para enamorarse, soñar, imaginar, crear, compartir consigo mismas/os y con alguien más. Si ha esto le llamamos calidad de vida, pienso que podrí­amos encontramos ante un error.

Pero también la pobreza económica predispone a la dificultad en el establecimiento de relaciones con otros seres humanos; pues se hace tan necesaria la sobrevivencia que sólo hay tiempo para trabajar.

Sin embargo, no siempre ha de verse a la soledad como una situación indeseable, ya que ella nos prodiga tiempo personal, para autorreflexión, auto evaluación , nos sugiere mecanismos para resolver nuestros problemas, nos da posibilidades de dedicarnos a actividades tales como leer un libro, escribir, escuchar música que en compañí­a nos serí­a difí­cil. Considerándola dentro de una elección personal puede ser fuente de placer; pero cuando estar en soledad y sentirse sola/o, obedecen objetivamente a la falta de ví­nculos humanos no representa una vida con bienestar.

El sentirse en abandono es la experiencia subjetiva de encontrarse sin compañí­a y desamparo. La relevancia de este tema radica en que estar o sentir la soledad se relaciona con problemas de salud mental (adicciones, depresión, ansiedad, suicidio, muerte accidental, afección del sistema inmune, sensibilidad a la crí­tica, aislamiento, hostilidad) y a una tendencia a rechazar a los demás con una perspectiva negativa de sí­ mismos y de los otros. Lo que conlleva a una falta de empatí­a y apertura en las interacciones sociales.