Contrucción de una cultura de paz ¿Qué tanta violencia existe en nuestro interior?


Cuando nos referimos al término de violencia en variadas ocasiones la observamos como actos aislados identificando con mayor rapidez a la violencia fí­sica: «Uso intencionado de la fuerza fí­sica en contra de un semejante con el propósito de herir, abusar, humillar, robar, dominar, ultrajar, torturar, destruir o causar la muerte».

Dra. Ana Cristina Morales Modenesi
crismodenesi@gmail.com

Entonces nos olvidamos de otras manifestaciones de violencia, como puede ser la violencia psicológica, la patrimonial, la social; y que todas las manifestaciones de violencia tienen una interacción entre sí­. Por ejemplo, existe una relación directamente proporcional entre violencia intrafamiliar y violencia social. Así­ que el trabajo dirigido a disminuir cualquier clase de violencia coadyuva a la disminución de la violencia en general.

Es necesario tener una concepción clara de la violencia y tratar de entenderla y hacerlo de manera más amplia como en una disección anatómica. Porque ello nos propiciará el abrir horizontes para aportar contribuciones en la construcción de una cultura de paz. Para Susan George, violencia serí­a: «Todo aquello que impida que la gente satisfaga sus necesidades fundamentales: alimentación, vivienda, vestido, sí­, pero también dignidad». Además de las necesidades básicas de subsistencia habrí­a que incorporar las necesidades de bienestar, identidad y libertad. (Johan Galtun).

También la visualización del concepto de paz, el cual difiere y ha tenido un proceso histórico. Por ejemplo, para los griegos significa armoní­a aplicando en el interior de sus grupos: hogar, pueblo, ciudad-Estado; para los romanos, constituí­a todo un sistema de orden y control. La paz, en sentido literal, era la relación legal y recí­proca entre dos partidos; el término hebreo shalom, significa bienestar material Y prosperidad. Un concepto de paz que cobra significado dentro de todas las relaciones, entre ellas: La relación del pueblo de Dios a través de la alianza, las relaciones entre el pueblo mismo y el cumplimiento razonable y fiel de las relaciones del pueblo se encuentra í­ntimamente ligado a la justicia y se realiza en estructuras socio-económicas que regula las relaciones del pueblo y la forma de llevarse unos con otros.

Paz positiva, se refiere a un nivel reducido de violencia directa y un elevado nivel de justicia y cultura reconciliatoria, que persigue la eliminación de la violencia estructural y cultural, al tiempo que busca la armoní­a social y el respeto a los derechos de todos así­ como un modelo de desarrollo sostenible y solidario. Aspirando a la globalización de los derechos humanos, la convivencia y la paz, refiriéndose a todas las dimensiones de la vida: personal, interpersonal, grupal, social, nacional e internacional.

Dando el primer paso con la definición de conceptos de cultura de violencia y de paz. Es necesario también evaluarnos a nosotras/os mismos en tanto a nuestra propia conducta dentro del marco de nuestras relaciones humanas. Muchas veces pretendemos que el mundo cambie, pero somos resistentes a la observación de nuestro propio interior y entonces originamos contradicciones. Por ejemplo hablamos de justicia y equidad, siendo injustos, hablamos de libertad y nos convertimos en opresores, y así­ podrí­amos continuar con muchas más.

No es tarea fácil, pero como seres humanos hemos de permitirnos alternativas en la construcción de caminos que reclamen nuestro bienestar y dignidad en un mundo inmerso de violencia. Es muy probable que las injusticias y las desigualdades continúen perpetuándose como fuente de conflictos. Pero al igual que un problema de matemática, podemos encontrar alternativas para planteamientos razonables en la solución de los mismos.

Pero es inexcusable el nacimiento de la conciencia de cada una/uno de nosotros que contribuya al surgimiento de una conciencia social. En la cual exista una voluntad polí­tica encaminada hacia el cambio, sino lo que nos depara, es nuestra propia autodestrucción.

Si continuamos siendo indiferentes ante esta necesidad, estamos cometiendo un grave error de juicio (lo que en la evaluación de un examen mental equivaldrí­a a la locura). Si aplicamos la ley del talión lo más probable es que todos nos quedemos como mí­nimo ciegos y/o cholcos.