Contralorí­a,»­ «¬Ministerio Público e impunidad


Oscar-Clemente-Marroquin

En el mundo civilizado,‭ ‬cualquier constructora es responsable por la obra que realiza,‭ ‬y si la misma falla deberá asumir no sólo las responsabilidades civiles correspondientes para resarcir a los afectados,‭ ‬sino que,‭ ‬además,‭ ‬enfrenta responsabilidades penales por haber defraudado a quien le contrató.‭ ‬En Guatemala,‭ ‬paraí­so de los sinvergí¼enzas y paí­s de la eterna hueveadera,‭ ‬nadie es responsable por nada y los constructores,‭ ‬tanto los de postí­n como los emergentes,‭ ‬se dan el lujo de pedirle a Dios que llueva para que se destruya su obra,‭ ‬porque eso les permite volver a hacerla y duplicar sus ganancias.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

 


Las condiciones de vulnerabilidad de Guatemala tienen que ser tomadas en cuenta por cualquier constructor a la hora de ejecutar un proyecto.‭ ‬No puede ser que se hagan puentes y carreteras de pacotilla sin tomar en cuenta una realidad importante como es la del riesgo por factores climáticos.‭ ‬El problema del costo no es el que impide la realización de buena obra,‭ ‬porque los mamarrachos que hacen los cobran como si hubieran sido diseñados para soportar mil huracanes y cientos de terremotos.

En esto hay muchos cómplices y‭ ‬responsables,‭ ‬pero obviamente hay que señalar que las instituciones llamadas a velar por la transparencia en el manejo de los recursos públicos están pintadas.‭ ‬La Contralorí­a de Cuentas no hace absolutamente nada para exigir el resarcimiento que corresponde cuando colapsa una obra contratada por el Estado y nunca se certifica lo conducente al Ministerio Público para que los inútiles fiscales contra la corrupción hagan algo.‭ ‬La dependencia que tiene el Jefe del Ministerio Público con el‭ ‬Ejecutivo es de tal calibre‭ (‬hasta en la cuestión presupuestaria y no digamos en cuanto a la permanencia en el trabajo‭) ‬que‭ ‬impide que la corrupción se convierta en un tema de preocupación para las labores de fiscalí­a.

Cualquiera que siga la prensa internacional verá que es muy frecuente ver que gobiernos nacionales o gobiernos locales en otros paí­ses demandan a empresas contratistas por haber realizado una obra deficiente y por lo general la justicia se aplica logrando compensación económica y,‭ ‬en no pocos casos,‭ ‬cárcel cuando se demuestra dolo en el uso de materiales inadecuados o ejecuciones distintas al diseño aprobado por las autoridades.

Guatemala es un paraí­so para los pí­caros porque aquí­ todo el sistema nacional de incentivos funciona para que el trinquetero haga pisto,‭ ‬basta un buen contacto para establecer el monto de la mordida y al poco tiempo un gato se convierte en potentado,‭ ‬dueños de aviones,‭ ‬yates y propiedades de lujo que se adquieren gracias a los negocios realizados a la sombra del Estado.‭ ‬Las fortunas hechas a base de trabajo honrado son contadas con los dedos de la mano porque el sistema está hecho para que el pí­caro se salga con las suyas.‭ ‬Si no fuera así­ no habrí­a campañas tan costosas porque los financistas serí­an pocos,‭ ‬pero como se sabe que lo invertido en una campaña se repone exponencialmente en poco tiempo,‭ ‬hasta hacen fila para ser de los que van a tener el teléfono directo del Secretario Privado del Presidente para asegurarse contratos,‭ ‬obras y‭ ‬el suministro de los bienes que requiere el Estado.

Siempre habrá un Girón,‭ ‬un Canela o un Vila,‭ ‬un Alejos,‭ ‬personajes que han sido los encargados de instruir a los funcionarios sobre cómo deben hacer los contratos y a quién se les deben otorgar.‭ ‬Y siempre estarán aquellos que se cuidan en la sombra y que sin dar la cara juegan similares papeles porque aquí­ la polí­tica es apenas un negocio más,‭ ‬que permite ganancias en grandí­sima escala,‭ ‬obtenidas con la certeza de que ni la porquerí­a de la Contralorí­a ni el Ministerio Público,‭ ‬moverán jamás un dedo para perseguir a un corrupto,‭ ‬sea éste un chorreado o un elegante empresario de cuello blanco.