La Comisión Europea criticó hoy las previsiones de crecimiento «más bien optimistas» de varios Estados miembros, entre ellos España, y les exigió que concreten sus planes de austeridad para evitar faltar a su compromiso de reducir sus déficits públicos.
Al presentar su evaluación sobre los planes de ahorro de 14 Estados miembros, el ejecutivo comunitario advirtió de que en la «mayoría» de casos, las hipótesis de crecimiento» son «más bien optimistas, lo que significa que los resultados presupuestarios podrían ser menos positivos de lo previsto».
Bruselas arremete además, de forma generalizada, contra la falta de detalles de las estrategias para corregir los déficits excesivos, como en el caso de España, a cuyo gobierno invita a «precisar» su política de austeridad.
España es emplazada a «precisar su estrategia presupuestaria», que prevé el ahorro de 50.000 millones de euros en tres años y debe permitirle reducir su déficit, evaluado en el 11,4% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009, hasta el 3% en 2013, señala el informe del ejecutivo comunitario.
Igualmente, Bruselas solicita al gobierno español que «mejore la viabilidad de las finanzas públicas a largo plazo, su régimen de pensiones, su marco presupuestario y la calidad de sus finanzas públicas».
Como consecuencia de la reciente crisis económica mundial, la mayoría de los Estados miembros de la UE pusieron en marcha multimillonarios planes de rescate que dejaron profundos agujeros en sus arcas públicas, obligando a Bruselas a abrir procedimientos en su contra por déficit excesivo.
Pese a que Bruselas cuenta con que 2010 sea un año todavía marcado por las medidas de relanzamiento económico, el conjunto de los países de la Unión Europea (UE) se ha comprometido a sanear sus finanzas públicas a partir de 2011.
El Pacto de Estabilidad de la UE exige a sus Estados miembros un tope del 3% del PIB para su déficit público, mientras que se estima que la media europea se sitúe este año en el 7,5%.
El informe publicado por la Comisión critica igualmente la credibilidad de los planes de austeridad de Francia, Alemania o de Gran Bretaña, en especial, acusada de no prever siquiera la «corrección de su déficit excesivo en el ejercicio hasta 2014-2015».
«Creo que (la Comisión) se equivoca», defendió el martes el ministro británico de Finanzas, Alistair Darling, anticipándose a la recomendación de Bruselas de «acelerar el ritmo de su saneamiento presupuestario».
Seguir ese consejo equivaldría a «retirar más de 25.000 millones de libras (27.000 millones de euros) de la economía» nacional, advirtió.
El informe de la Comisión no incluye por otro lado a Grecia, cuya situación presupuestaria ha disparado la alarma en la Eurozona, creando tensiones entre sus 16 Estados miembros.
Mientras los ministros de Finanzas de la zona euro acordaron el lunes un mecanismo de apoyo a Atenas, que sería aplicado únicamente en caso «necesario», la canciller alemana, Angela Merkel, rechazó este miércoles acudir rápidamente en su ayuda.
Secundando unas declaraciones de su titular de Finanzas, Merkel apoyó la idea de excluir de la Eurozona a cualquier país miembro que no cumpla con sus obligaciones, como el imperativo de aplicar políticas destinadas a garantizar unas finanzas públicas sanas.
La canciller alemana, Angela Merkel, afirmó hoy que acudir rápidamente en ayuda de Grecia, duramente golpeada por la crisis, no sería una buena opción y defendió la idea de excluir de la Eurozona, como último recurso, a un país que no cumpla las condiciones de su pertenencia.
«Una expresión rápida de solidaridad (con Grecia) no puede ser la respuesta adecuada», dijo la jefa del gobierno de Alemania, principal economía europea, ante los diputados de su país.
Merkel llamó en cambio a «atacar el problema de raíz», es decir, a esperar que Grecia proceda antes que nada a ordenar sus finanzas públicas.
No se debe «aportar una ayuda prematura, sino poner orden en todo eso, (pues) cualquier otra cosa sería fatal», advirtió.
Merkel también se pronunció a favor de la posibilidad de excluir de la zona euro, «como último recurso», a un país que «no cumpla las condiciones, una y otra vez», de su pertenencia a ese espacio monetario, formado por 16 países.
Esa postura ya había sido defendida últimamente por su ministro de Finanzas, Wolfgang Schí¤uble.
Merkel subrayó que las sanciones financieras y las multas previstas por el Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento para los países que se apartan de la ortodoxia presupuestaria se revelaron inadaptadas, dado que un país «no puede pagar (las multas) si no tiene dinero», tal como le ocurre actualmente a Grecia.
Grecia tiene un déficit público de 12,7% de su PIB (Producto Interior Bruto), que pretende recortar a 8,7% este año, y una deuda de unos 300.000 millones de euros, equivalentes al 113% de su PIB.