El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, defendió el martes que todos los países que no son limítrofes con el mar Caspio deben permanecer fuera del mismo, al tiempo que exhortó a las naciones de la región a estrechar la cooperación.
«Con el consentimiento de todas las naciones del Caspio, cualquier cuestión relativa a éste ha de ser solucionada por países litorales únicamente», indicó Ahmadineyad en su discurso durante la cumbre de las naciones del Caspio que se celebra en Teherán.
«Se trata de un mar continental, por lo que sólo las naciones del Caspio han de contar con el derecho de desplegar fuerzas en este mar, que únicamente pertenece a los países que lo rodean», añadió.
El presidente ruso, Vladimir Putin, también subrayó en la inauguración de la cumbre que las naciones del Caspio no deben permitir que sus territorios sean utilizados por otros países como plataforma de lanzamiento de ataques dirigidos contra estados de la zona, haciendo referencia aparentemente a un posible ataque contra Irán por parte de Estados Unidos.
Putin indicó que esta cuestión sería incluida en la declaración que se emitirá al término del encuentro.
Azerbaiyán, firme aliado de Washington, se comprometió a no permitir a las tropas de Estados Unidos que utilicen su territorio como plataforma de lanzamiento para atacar a países vecinos.
La segunda cumbre de los cinco países del mar Caspio comenzó oficialmente el martes en la capital de la república islámica, en un intento por encontrar un régimen jurídico apropiado para el mar, con la presencia de los presidentes de Irán, Rusia, Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán.
La visita de Putin es especialmente significativa debido a la publicación de rumores acerca de un posible complot para asesinar al mandatario durante su estancia en Teherán, la primera de un jefe de Estado ruso desde que Josef Stalin viajó al país en 1943.