La exposición de la «doctrina Obama» en materia comercial quedó a cargo del representante de Comercio Exterior, Ron Kirk, en un discurso en Pittsburgh (Pensilvania, este), ante los trabajadores de una siderúrgica.
Dicho sector fue escogido como símbolo, cuatro semanas después de la presentación de un recurso contra China ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para protestar contra las restricciones de Pekín a las exportaciones de ciertas materias primas estratégicas, necesarias para elaborar acero.
Obama prometió durante su campaña presidencial la renegociación del acuerdo de libre comercio de América del Norte (TLCAN) entre su país, Canadá y México. También se mostró crítico de acuerdos comerciales bilaterales, como por ejemplo el efectuado con Colombia, aún pendiente de ratificación en el Congreso de Estados Unidos.
Pero el jueves Kirk se limitó simplemente a prometer una nueva vigilancia de los acuerdos ya suscritos.
«Cumplir las reglas escritas puede beneficiar a nuestros trabajadores y empresas en forma tan completa, justa y libre como lo permitan nuestros acuerdos», explicó el funcionario.
«Nuestra nueva postura hacia el cumplimiento es simple. Desplegaremos nuestros recursos en forma más efectiva para identificar y resolver los problemas en su origen».
Kirk cuestionó la eficacia de las discusiones, considerando que «muchas empresas estadounidenses, y las que trabajan para ellas, no pueden permitirse esperar años antes de la conclusión de un litigio internacional».
«Pero no se confundan: buscaremos opciones legales cuando las demás opciones estén cerradas», advirtió.
El anuncio fue acogido favorablemente, tanto por los sindicatos como por los empresarios. El gremio siderúrgico (USW) estimó que realmente era hora de «garantizar que nuestra política de comercio exterior funcione para crear empleos», mientras que el empresariado, a través de la Cámara de Comercio estadounidense declaró que «un firme compromiso de hacer respetar los acuerdos comerciales es fundamental para asegurar el acceso» a los mercados extranjeros.
Las medidas de Estados Unidos apuntan en particular contra dos tipos de barreras no arancelarias.
Por un lado las «que otros países erigen para impedir a nuestros agricultores y ganaderos comercializar sus productos en el extranjero», las «barreras sanitarias y fitosanitarias».
Y el otro tipo es «uno de los obstáculos más grandes al cual están confrontados nuestros industriales: las barreras técnicas del comercio internacional, tales como las reglas y normas técnicas, que restringen las exportaciones de productos estadounidenses seguros y de alta calidad «, dijo Kirk.
El representante de Comercio Exterior también prometió un esfuerzo para «recorrer el planeta en busca de los imitadores y falsificadores, la gente que roba la fuerza más grande de Estados Unidos: la propiedad intelectual que emana de ideas de los estadounidenses».
Finalmente, el gobierno de Obama se pondrá más estricto sobre los «compromisos en materia de derecho de los trabajadores» con los países con los cuales los Estados Unidos tienen un acuerdo de libre comercio.
«Insistiremos para que nuestros socios comerciales dejen de sacar provecho de esta ganga. Los trabajadores estadounidenses no deberían entrar en competencia con condiciones sociales y salariales deterioradas», dijo Kirk.
Como medida concreta, anunció el aumento de los efectivos de Comercio Exterior «en más de 75 grandes países», con funcionarios que «hablarán a las personas adecuadas y presionarán en el sitio justo para derribar estas barreras».