Contra el hambre


El incremento de precios a la canasta básica, es el causante de hambre en el paí­s.

Mientras millares de personas marchaban por el cese al hambre, en Guatemala la población ve cómo los costos de la canasta básica han vuelto a incrementarse. De esa cuenta, el maí­z aumentó de precio en un 2 por ciento, los combustibles en un 12 por ciento, entre otros productos y servicios.

Ana Miza
lahora@lahora.com.gt

Según las autoridades del Instituto Nacional de Estadí­stica (INE), este incremento de precios se debe a la época y las condiciones climáticas, por lo tanto el precio de los combustibles depende de los precios internacionales.

De acuerdo con registros oficiales de 2002 en Guatemala, 83 municipios de 20 departamentos tienen serios problemas de desnutrición, siendo el principal de ellos la mala alimentación y falta de agua.

Según la Encuesta Nacional de Salud Materno-Infantil del año 2002, los grupos más vulnerables a la inseguridad alimentaria son las mujeres, los niños y las niñas.

En Guatemala, actualmente el 49.3% de menores de 5 años sufren de desnutrición. La situación de escolares también es preocupante, ya que el 49% de niños de primer grado sufre de desnutrición, y esta situación llega a afectar hasta el 89% de educandos en algunos municipios. (Datos proporcionados por SESAN).

Siendo una de estas las razones porque la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) en Guatemala y la Secretarí­a de Seguridad Alimentaria y Nutrición vienen apoyando nuevos proyectos en áreas rurales de Guatemala, en donde Gaddi H. Vásquez, embajador de Estados Unidos, tendrá a bien conocer nuevos programas de beneficio a comunidades del interior del paí­s, las cuales han contado con financiamiento estadounidense, y ven con positivismo proyectos de agricultura, aunque esta se haya convertido en un sector secundario en la economí­a de muchos paí­ses industrializados, en donde esta debe desempeñar un papel enfatizado a nivel mundial para que se pueda poner fin al hambre, situación que sólo se podrá subsanar mediante inversiones en la agricultura, así­ como apoyando la educación y la salud.