Contra el abstencionismo electoral


En un proceso electoral, el voto es un acto polí­tico racional (no se debe ejercer atendiendo a emociones, impulsos o imágenes) para anular o refrendar la confianza en los dirigentes. Una sociedad moderna tiene su base social en el ejercicio del sufragio; sin embargo, esta afirmación enfrenta la crisis de credibilidad, expuesta en el contexto internacional, hacia los partidos polí­ticos y la crí­tica a gobernantes por actos de corrupción o no cumplir ofrecimientos electorales. Estos factores se vinculan al pensamiento de diferentes sectores de la sociedad de que aun votando no es posible cambiar la realidad económica, polí­tica y social de su paí­s. Su inmediata implicación es abstenerse de votar. Un grave error pues sólo mediante el voto se puede fortalecer la sociedad guatemalteca.

Carlos Cáceres

La abstención electoral puede analizarse considerando el mayor o menor desarrollo de una sociedad. Esta afirmación presenta variables: en Estados Unidos la ciudadaní­a tiene reducida participación en las elecciones, y en algunas naciones de Europa se ha legislado para que votar sea obligatorio y sancionar a quien no lo hace. Esta decisión ha permitido incrementar el voto, pero la obligatoriedad reduce la abstención sólo cuando la norma permanece.

En un proceso electoral será mayor o menor el interés ciudadano para sufragar según la cobertura y opinión de los medios de comunicación, la calidad de los partidos polí­ticos para abordar los problemas nacionales y plantear soluciones en sus programas de gobierno, la atracción o no de los candidatos, la organización y adecuada información de las autoridades, y las acciones ?de acuerdo con las leyes? contra los impulsores de la «propaganda negra» pues no favorecen la participación electoral al presentar objetivos que se sustentan en denigrar a un candidato, mentir para causar incertidumbre, y falsear la realidad. Todo esto se hace en oficinas llenas de secreto mediante la cobardí­a del anonimato.

Para ciudadanos y ciudadanas de Guatemala, el voto es un derecho y ejercerlo es un compromiso polí­tico pues fortalece la democracia e impulsa los intereses cí­vicos.

En las elecciones guatemaltecas del pasado 9 de septiembre, la abstención superó el 40 por ciento. Ante este hecho, los diferentes sectores de la sociedad en Guatemala deben impulsar la cultura polí­tica de participación ciudadana para evitar la imposición, anular el «factor miedo» producto de la desinformación (repetir sin confirmar). Hombres y mujeres deben estar conscientes que un voto vale lo mismo para cualquier persona. Significa autorizar a determinados lí­deres a gobernar y delegar en ellos las decisiones polí­ticas. Acudir a votar permite expresar opiniones para luego poder reclamar el cumplimiento de derechos.

En el contexto electoral es importante el papel de los partidos polí­ticos pues consolidan la institucionalización guatemalteca. Su propósito es la toma del poder y son el instrumento adecuado para canalizar a la ciudadaní­a en sus aspiraciones de gobierno; sin embargo, diversos sectores de la sociedad los cuestionan al atribuirles estar inmersos en crisis y dudan de su papel en el desarrollo de la democracia. Para que los partidos incrementen su credibilidad, es necesario que refuercen su presencia en la sociedad civil haciendo transparente su vida interna, presentando acciones polí­ticas en el Congreso de la República para enfrentar el crimen organizado, y crear consensos entre los diferentes grupos sociales que representan.

Los partidos polí­ticos no son máquinas electorales sino organizaciones con visiones integradoras que, con sus ideas, pueden dirigir la sociedad guatemalteca. Asimismo, deben tener respuestas para satisfacer las necesidades inmediatas de la ciudadaní­a y presentar soluciones a la complejidad de escenarios propios de la vida moderna. Su credibilidad permitirá reducir la abstención.

Por medio del voto, guatemaltecos y guatemaltecas ?deben ejercerlo nuevamente el próximo cuatro de noviembre? serán protagonistas de su presente y futuro. El voto es una convicción individual y, entre otros factores, se realiza sin distinción de raza, sexo, religión, situación socioeconómica o nivel cultural. El voto permitirá consolidar la democracia en Guatemala.