Continuará el estado de excepción


Benazir Bhutto, ex primera ministra paquistaní­, habla con los reporteros, luego de que le anunciaran que cesó su arresto domiciliario.

El presidente paquistaní­, Pervez Musharraf, descartó este sábado levantar el estado de excepción mientras considere que la seguridad no ha mejorado en el paí­s, a pesar de las presiones del número dos de la diplomacia estadounidense, John Negroponte.


El subsecretario de Estado norteamericano llegó a Islamabad con un «mensaje duro» de Washington, que ve con aprensión cómo la crisis polí­tica desatada por el estado de excepción se alarga en Pakistán, su principal aliado en Asia contra el integrismo islamista, según las fuentes diplomáticas occidentales consultadas por la AFP.

Sin embargo, Musharraf fue igualmente claro en su respuesta, según un consejero presidencial a la AFP.

«El presidente Musharraf dejó claro al enviado estadounidense que el estado de excepción se levantará sólo cuando mejoren la situación de la ley y el orden», explicó a la AFP el consejero presidencial.

«El estado de excepción tiene como objetivo reforzar y fortalecer la aplicación de la ley en la lucha contra el extremismo», añadió la fuente consultada.

El diplomático estadounidense y Musharraf hablaron de múltiples temas polí­ticos, paquistaní­es y de toda la región, señaló una emisora televisiva estatal.

Diplomáticos occidentales habí­an asegurado que Negroponte iba a pedirle a Musharraf que pusiera fin «ya» al estado de excepción, que retirara las tropas de las calles, celebrara las elecciones como está previsto (legislativas de enero), liberara a los presos polí­ticos y aflojara la presión sobre los medios de comunicación.

«Es un mensaje muy duro. Le va a explicar cuál es la realidad» en Washington, dijo una fuente diplomática a la AFP antes de las conversaciones.

Previamente, Negroponte conversó con el general Ashfaq Kiyani, número dos en el escalafón militar por debajo de Musharraf, y según los analistas su sucesor en el Estado Mayor si éste decide por fin colgar el uniforme.

«Hablaron de temas de mutuo interés y de seguridad», dijo una fuente militar a la AFP.

Negroponte también habí­a hablado la ví­spera con la lí­der opositora, Benazir Bhutto, que interrumpió sus negociaciones polí­ticas con Musharraf y le pidió que abandonara el poder.

Estados Unidos tiene en Pakistán a un aliado esencial en su lucha contra Al Qaida y los talibanes afganos, pero muestra signos crecientes de impaciencia ante la negativa de Musharraf a levantar el estado de excepción.

Pendiente está la amenaza de revisión de la asistencia militar a Pakistán, aseguró la fuente diplomática.

Desde 2001, Washington ha gastado cerca de 10.000 millones de dólares en ayuda a Pakistán, en su mayor parte destinada al Ejército.

Musharraf ha prometido elecciones para el 9 de enero, pero indicó que se celebrarán bajo el estado de excepción, lo que exacerbó los ánimos de la oposición.

Bhutto mantiene conversaciones con otros lí­deres opositores para construir un frente unido, que podrí­a boicotear las elecciones.

Las emisiones de dos grandes cadenas televisivas privadas de Pakistán que operaban en los últimos dí­as desde Dubai fueron suspendidas debido a la presión del régimen del presidente Musharraf, denunciaron el sábado ambos canales.

Paralelamente, el ejército anunció una gran operación «inminente» para acabar con la resistencia islamista aliada de los talibanes en el valle de Swat, cerca de la frontera con Afganistán (noroeste).