Ayer, en la localidad de Postville, Iowa, Estados Unidos, las autoridades de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, según sus siglas en inglés), llevaron a cabo una redada en la cual capturaron a más de 300 trabajadores latinoamericanos sin documentos; en su mayoría los aprehendidos eran de México y Guatemala.
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La captura fue realizada en una planta de producción de la empresa Agriprocessors Inc, de la referida localidad de Iowa. El operativo fue realizado por la ICE como parte de una investigación de robo de identidad, de la cual sospechan de varios de los trabajadores de dicha empresa.
Según Tim Counts, vocero de la ICE, esta entidad supone que varios de los ahora aprehendidos falsificaron o robaron números de Seguro Social, a fin de laborar en la referida empresa. Este supuesto robo de identidad se habría realizado por indocumentados.
De acuerdo con la citada fuente, los trabajadores arrestados serán entrevistados por las autoridades migratorias para definir el estado legal en el que se encuentran.
Cabe la posibilidad de que se planteen inconformidades por cuestiones humanitarias, por lo que podrían quedar en libertad, pero con la obligatoriedad de asistir a la citación de una audiencia.
Entre las razones humanitarias, explica Counts, podrían estar las excusas médicas o familiares, si es el caso de que un menor de edad quede sin cuidado ante la aprehensión.
El vocero de la ICE indicó que habría una línea telefónica gratuita para ayuda de los familiares de los arrestados para que puedan preguntar sobre el avance de la investigación y del futuro legal del detenido.
Ya se sabía
De acuerdo con la hermana Mary McCauley, una religiosa católica de la Parroquia St. Bridget de la referida ciudad de Iowa, varios de los parientes de los ahora detenidos acudieron a dicho templo para pedir la intercesión de ella para abogar por los capturados.
Asimismo, la religiosa asegura que varios indocumentados llegaron a la iglesia para pedir protección, pues temen que las autoridades migratorias continúen con las investigaciones en toda la ciudad.
«En este momento, la gente puede escuchar y ver los helicópteros sobrevolando la zona», indicó McCauley. «Han entrado en pánico y llegan a la iglesia en busca de un lugar seguro», agregó.
Para McCauley, los rumores de una posible redada se habían iniciado desde la semana pasada, en donde se suponían los allanamientos de la empresa.
Los rumores de redada habían iniciado luego de que se asegurara que funcionarios federales habían adquirido en alquiler el local del Congreso Nacional de Ganado en Waterloo, el cual supuestamente sería utilizado como el centro de detención para los capturados en la redada.
La religiosa había acudido a la planta donde se realizó la redada, para prestar ayuda legal y asistencia a los trabajadores, pero las autoridades migratorias impidieron su paso.
«Algunos de los que iban a ser arrestados fueron colocados contra la reja y ahora les están amarrando las manos», agregó.
De acuerdo con McCauley, quien ha trabajado con hispanos, la mayoría de los laborantes en la fábrica allanada provienen de México y Guatemala.