Continúa conflicto con maestros


Aseguran que conflicto de Ejecutivo, Legislativo y ANM incide en un cí­rculo vicioso que maneja intereses polí­ticos.

La confrontación que nuevamente se suscita entre Ejecutivo y Legislativo responde a un cí­rculo vicioso que han creado los dos organismos y la ANM.

Elmer Telon
etelon@lahora.com.gt

Así­ sintetizó Francisco Beltranena, analista polí­tico, el conflicto que ha generado la intención del Legislativo de dar amnistí­a a los maestros: del Ejecutivo vetarla en caso de que se apruebe dicha ley, y de la Asamblea Nacional del Magisterio (ANM) de volver al paro de labores si suscita el veto.

«Hay intereses polí­ticos de todos los sectores, puesto que para el presidente í“scar Berger es importante demostrar que su gobierno es fuerte, los maestros son una masa crí­tica electoral y a los partidos en campaña les interesa esto, y es aquí­ donde se cierra el cí­rculo vicioso que han creado», enfatizó Beltranena.

«Actitud perversa»

Además señaló que lo anterior es perverso, pues se observa que hay intereses individuales y no colectivos, es decir, no se está priorizando la educación de la niñez.

Agregó que en base a la Constitución de la República, tanto el Congreso tiene derecho de crear iniciativas legisladoras, como el Presidente de vetarlas, por lo que desde la materia legal no hay obstáculo alguno; el problema es que continúe el conflicto magisterial, porque ni los docentes trabajan ni la niñez estudia, lo cual desespera a toda la población.

De la misma forma, Mario Fuentes Destarac, presidente del Centro para la Defensa de la Constitución (CEDECON), lamenta la confrontación que ha surgido en los dos organismos, y aduce que deben dialogar para que exista armoní­a entre ellos, pues no conviene para la paz social que se mantenga este conflicto.

Además agregó que este problema puede contaminar el proceso electoral, ya que es indudable que cada uno de ellos tiene intereses polí­ticos, lo cual compromete la estabilidad del Estado; por tal razón, Fuentes Destarac indicó que es necesario que haya madurez polí­tica.