Construcción social del miedo en la ciudad (II parte)


Los estudios tradicionales sobre la violencia en los medios, que imperaron en el siglo XX, afortunadamente fueron superados por nuevos conceptos, particularmente por vertientes más contemporáneas y sugerentes como las exploraciones sobre la construcción social del miedo. Los brillantes trabajos de Rossana Reguillo (México), las investigaciones de Villa, Sánchez y Jaramillo (Colombia) y las lúcidas y premonitorias reflexiones de Susana Rotker (Argentina). También el recientemente desaparecido Carlos Monsivaí­s, abordó genialmente este tema, en los inicios del Tercer Milenio… y por supuesto, no se pueden olvidar los brillantes aportes de Jesús Martí­n Barbero. Estas nuevas ideas, son sin duda, avances muy significativos, que comentaremos a partir del texto del colombiano Germán Rey: «El cuerpo del delito», representación y narrativas mediáticas de la seguridad ciudadana» que iniciamos la semana pasada.

Ramiro Mac Donald
http://ramiromacdonald.blogspot.es/

«Los problemas de inseguridad -anotan Villa, Sánchez y Jaramillo- se han convertido en una fuente generadora de múltiples miedos en diversas ciudades del mundo. Basta una ojeada a los titulares de primera plana en ciudades disí­miles para constatar la alarma que generan los robos, crí­menes, violaciones, secuestros o atentados terroristas. A ello se suma la divulgación de diagnósticos y datos estadí­sticos que refuerzan la visión de un crecimiento incontrolado de la criminalidad y por lo tanto una percepción agravada de la amenaza que representan». Esto destaca la importancia de los medios en la percepción de la amenaza de la inseguridad. Los medios hacen a la vez una precisión clave: la inseguridad y su percepción social, generan miedo y el miedo es sumamente contagioso.

El comentario boca a boca tiene muchí­sima importancia en la narración social de la seguridad, ya que la inseguridad nos ha tocado a todos. Y esas malas experiencias son claves en la narración mediática de la seguridad. Lo que se cuenta en los medios se ha vivido o lo han vivido otros, como nosotros. A esta unión de medios, experiencia, oralidad y miedos, se refiere Rossana Reguillo: «Creo que los medios, especialmente la televisión, han sido capaces de recuperar el «habla mí­tica» del pueblo, en el sentido de jugar con las ganas de experiencia, con la necesidad de un mundo trascendente que esté por encima de lo experimentado y que sea, paradójicamente, experimentable a través del relato de los miedos en los medios. Por ello, pienso, lejos de debilitarse, los miedos se fortalecen en la ampliación sobrecogedora de su narración mediática».

Germán Rey dice que «Los medios de comunicación son, entonces, uno de los lugares de representación y narración de la seguridad a través de la figuración del delito y los delincuentes, de la expresión de las reacciones de las instituciones del Estado y la sociedad civil, de la divulgación y debate de las polí­ticas públicas creadas para enfrentar el problema y de los procedimientos para su manejo social y polí­tico. Aunque la seguridad no se circunscribe a la acción delincuencial, sino que se extiende a un concepto mucho más integral donde uno de los elementos cohesionadores es la convivencia ciudadana, la vida común en la ciudad, es muy frecuente encontrar que los medios de información enfatizan fundamentalmente la visión criminal. Entre otros motivos, porque el crimen tiene la condición de excepcionalidad que la noticia requiere para llamar la atención de los lectores y las audiencias. Ambos, crimen y noticia, participan paradójicamente de algo común: de la irrupción que sobresalta las continuidades de la vida cotidiana».

Voy a ampliar este concepto: el crimen es enfatizado por los medios de información y esa visión criminal (informativa) del delito es lo que les brinda cada vez más puntos en las mediciones de audiencia y eso permite conseguir pauta publicitaria. Las noticias excepcionales de hechos criminales, llaman la atención de las audiencias que adquieren el ejemplar, que oyen el noticiero o que sintonizan la TV informativa nocturna. Cuando muchos ejemplares circulan, los publicistas le ponen el ojo al periódico y colocan sus anuncios para venderles -al comercio, a la banca, a la industria- una audiencia garantizada, que verá su publicidad. Es un maridaje extraño, pero que viene funcionando bien: ¿Bien? Seguiremos…