La Guerra Fría dio inicio en 1950, lo que siguió hasta 1960 fue llamado «la coexistencia pacífica», que en realidad no fue sino un apéndice de la Guerra Fría que se prolongó hasta el derribamiento de la Unión Soviética cerca de finales del siglo. La Unión Soviética después de la II Guerra Mundial orientó su política hacia los progresos tecnológicos entre éstos la conquista del espacio y las grandes realizaciones industriales. El expansionismo de la ideología comunista trazado en la ruta de la Revolución Progresiva planteada por Lenín en la década de 1920 continuó a un ritmo creciente manteniendo el debido control en los Países cercanos a su zona de influencia sin tolerar desviacionismos doctrinarios. Su política hacia los países más alejados de esa zona fue de un apoyo continuo, pero más discreto y, a veces, disfrazado particularmente en los llamados países del III Mundo en ífrica, Medio Oriente, Asia y en especial América Latina tras el viraje al comunismo de la Revolución Cubana.
Dentro de los muchos escenarios de la Guerra Fría el conflicto Centroamericano después de la caída de Anastasio Somoza en 1979 cobró especial interés y dentro de este el Gobierno Sandinista en Nicaragua con una clara tendencia prosoviética fue centro de la Confrontación Este Oeste y convirtió a los países centroamericanos con movimientos guerrilleros de izquierda en El Salvador y en Guatemala, en una plataforma de expansión en el centro del Istmo cercana a las costas de los Estados Unidos.
Â
Me tocó conocer algunas interioridades de la lucha en esa confrontación entre las dos potencias que se disputaban la hegemonía en el mundo durante esos años y de alguna manera estuve vinculado a lo sucedido. El tema al que me voy a referir es un tema sobre el cual se ha escrito mucho y la documentación al respecto es amplia, sin embargo, como suele suceder en todos los hechos históricos hay algunas medio verdades y algunas medio mentiras y todo depende del color del lente con el que se vean las cosas.
Â
Hace pocos días vi una película coprotagonizada y dirigida por el actor Robert de Niro, con un guión un tanto extraño y que por momentos se volvía confuso, pero por lo demás muy interesante por su contenido histórico. Se refiere al surgimiento de la O.S:S., Office of Strategic Services, la piedra fundacional de la CIA durante la II Guerra Mundial en donde el mismo de Niro con un nombre supuesto caracteriza al Coronel William Donovan mejor conocido como Wyld Bill Donovan, fundador de la O.S.S. por encargo del presidente Franklin Delano Roosevelt al inicio de la guerra con la Alemania de Hitler, enfrentando a los servicios secretos alemanes. Dentro de los personajes centrales aparece también con nombre supuesto, un joven que es ni mas ni menos que William J. Casey mano derecha de Donovan, quien igual que su jefe estuvo dispuesto a ser operativo en muchas acciones detrás de las líneas enemigas, cosa que preocupaba profundamente al presidente Roosevelt ante la posibilidad que fueran capturados dado que tenían en sus manos toda la información de la estructuración de la O.S,S.
Â
William Casey al cabo de los años siendo entonces un particular fue Director de la Agencia Central de Inteligencia durante el gobierno del presidente Ronald Reagan y fue el hombre con cuyo conocimiento se montó la operación conocida como «La Operación Irán Contras», una acción destinada a proveer de fondos a la guerrilla de Los Contras opositora del Gobierno Sandinista de Nicaragua y que a la larga hizo posible que ese gobierno presidido por Daniel Ortega se viera obligado a convocar a elecciones, presentándose a ellas y siendo derrotado por la señora Violeta Barrios de Chamorro, candidata de la oposición.
Â
Â
 Este preámbulo tiene por objeto tratar algunos aspectos de esa operación conocida como el Affaire Irán Contras que como suele suceder con los enfrentamientos entre facciones políticas quiso empañar la Presidencia de Ronald Reagan uno de los grandes colosos de la política norteamericana del siglo XX. Ronald Reagan tenía claro que dentro de la confrontación Este-Oeste en Centroamérica la lucha entre los Estados Unidos de América y la Unión Soviética tenía como escenario Nicaragua. Hoy hasta sus más acérrimos detractores reconocen de la Presidencia de Reagan, además de su éxito económico, el hecho que vino a detener el expansionismo de la Unión Soviética en el mundo y particularmente en nuestro más pequeño mundo de Centroamérica y que vino a hacer posible con la coincidencia de otras corrientes renovadoras dentro de Rusia el derrumbamiento del mundo comunista.
Â
El caso Irán Contras fue un ejemplo como muchos a través de la historia en donde el fin ha justificado los medios. William Casey era un convencido como también Ronald Reagan que había que detener a la Unión Soviética. La enmienda Bolland del Congreso de 1984 prohibía a una Agencia de Inteligencia apoyar con armas a la guerrilla de los Contras que combatía al Gobierno Sandinista de Nicaragua y William Casey fue el hombre que decidió cargar sobre sus espaldas la responsabilidad de dirigir aquella operación considerando que el fin justificaba los medios frente al expansionismo soviético en el mundo y en este caso en América Central. Continuará.Â