Consenso de Constitución se pone cuesta arriba


Evo Morales, presidente de Bolivia, responde a las preguntas de los reporteros en una rueda de prensa. Tras la victoria en el referendo, Bolivia debe consensuar la nueva Constitución. FOTO LA HORA: AFP AIZAR RALDES

La posibilidad de un diálogo para consensuar la nueva Constitución se hací­a cada vez más difí­cil en Bolivia, con el presidente Evo Morales pidiendo respeto al triunfo a nivel nacional del «Sí­» en el referendo, y cuatro prefectos que piden un pacto, dado el masivo rechazo de la nueva Carta en sus regiones.


Una vez que la Corte Nacional Electoral estableció el Sí­ a la nueva Carta Magna, apoyada por el gobernante Morales, obtuvo el 62%, el mandatario abrió la posibilidad de un diálogo bilateral pero sólo para hacer cumplir la nueva norma.

Además, consideró viable un acercamiento a los cuatro prefectos rebeldes: Rubén Costas (Santa Cruz), Mario Cossí­o (Tarija), Savina Cuéllar (Chuquisaca) y Ernesto Suárez (Beni), pero de manera bilateral y no en grupo.

Sin embargo, señaló que este acercamiento no pasa de ningún modo por postergar la aplicación de la nueva ley fundamental, de corte indigenista y estatista. Además, insiste en que el Senado, controlado por la oposición, viabilice leyes complementarias para poner en marcha la nueva Constitución.

«Este diálogo no puede ir por el boicoteo de una minorí­a incipiente de la ultraderecha en el Senado Nacional», afirmó hoy el jefe del bloque del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) en el Senado, Félix Rojas.

A criterio del oficialismo, el diálogo sí­ es posible, pero sólo para aplicar la nueva norma, más aún cuando se tiene a la vista la próxima elección presidencial en diciembre, cuando Morales intentará ir a la reelección por un nuevo perí­odo de cinco años.

Mientras el poder Ejecutivo y el MAS se encuentran abocados a definir una estrategia para cumplir y hacer cumplir la nueva Carga Magna, los prefectos rebeldes consideran un urgente diálogo, pues -argumentan- que si bien el referendo le dio una votación favorable del 60%, en cambio el rechazo también fue contundente en sus regiones.

El poderoso prefecto Costas, lí­der del departamento de Santa Cruz, el más rico de Bolivia, afirmó que un pacto nacional deberí­a darse en aspectos como no postergar las autonomí­as, un acuerdo no sólo con los prefectos sino también con los movimientos cí­vicos y no imponer sino consensuar la Constitución.

Además, sostuvo que «no sirve que vayamos (al diálogo) uno por uno los prefectos. Lo que propone el paí­s es que este empate catastrófico vaya a solucionarse con un gran pacto que tiene que ser una Constitución, pero no impuesta. Queremos un verdadero pacto social».

Las cuatro regiones -a las que se sumó la norteña de Pando, cuyo prefecto opositor está aún detenido, acusado por una matanza campesina en septiembre pasado- consideran que las altas votaciones por el No a la nueva Constitución muestran que esta norma requiere consenso.

El No a la nueva ley fundamental se situó entre el 56 y el 65% en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, mientras que en Chuquisaca, gobernada por la opositora quechua Savina Cuéllar, el apoyo a la Constitución rozó el 51%.

La fuerte votación que consiguió el presidente Morales se sustenta, principalmente, en los departamentos andinos de La Paz, Oruro y Potosí­, y zonas rurales, sus bastiones electorales.