Consejos para sobrevivir las elecciones


«Las elecciones se acercan, el fin está próximo y una nueva era está por llegar». Esta frase que pareciera ser tomada de algún libro apocalí­ptico o expresada por algún profeta posmoderno, no es sino una forma quizá jocosa de decir que este gobierno ya va de salida y otro prepara sus maletas para gobernar. No es una gran noticia, pero al menos puede generar el gozo por lo nuevo, el renacer de una esperanza o, simplemente, el contento de no ver a los mismos exhibiéndose todo el tiempo.

Eduardo Blandón

Pero, atentos, antes se debe pagar el precio del cambio. Con el anuncio de las elecciones viene el horror, el sacrificio, la penitencia de tener que soportar la propaganda que desde meses casi abruma y tiene a algunos al borde de la locura. ¿Cómo hacer para soportar semejante pena? ¿Existe alguna recomendación para salir vivo de un holocausto tal? He aquí­ algunos «tips» que pueden serle de utilidad.

1. Cultive la sordera. Benedicto XVI se ha quejado desde el inicio de su pontificado de una cierta sordera de la humanidad con respecto a Dios. ¿Por qué no lo la aplica para las elecciones? Si hemos podido ignorar a Dios, qué más da ser indiferentes con los anuncios de televisión, los periódicos y la radio. Ser sordos de aquí­ en adelante tiene que ser un imperativo para usted y hacer de ésta una virtud.

2. Examine cuál de los candidatos es el más payaso. Eso es positivo porque le pondrá humor a su vida. Escuche las inflexiones de la voz, observe los gestos, las miradas, el movimiento corporal y búrlese de todo: la apariencia, la ropa, el fí­sico. Haga chistes. Con el tiempo verá cómo va hasta a esperar los anuncios. Eso sí­, no se ponga circunspecto y grave creyendo que es un «crí­tico de arte, televisión o literario» porque por ese lado va perdido.

3. Como es inevitable que los niños aprendan las canciones de la propaganda, haga ejercicios de creatividad con ellos. Cambie las letras de las canciones e intente pasar momentos de humor en familia. Dí­gales que no es que no le guste la polí­tica o que la deteste, sino que por hoy la clase polí­tica está desacreditada y cree que hay poco que aprender de ellos. Quizá más adelante, dí­gales.

4. Cuando reciba un correo electrónico de esos con que se desacredita a algún candidato, reenví­elo pronto al buzón del partido que sospecha usted puede estar detrás del mensaje. Puede programar su computadora para que lo haga unas cien, doscientas y hasta mil veces o más para que se le llene el correo al sujeto. Eso sí­, no se enoje, no pierda la calma y tómelo como una bromita de la adolescencia (una travesura rezagada).

5. Acepte la propaganda que le den por la calle con la foto de los candidatos. Piense en la enorme utilidad que puede tener cada papelito, desde hojas reciclables, utilizadas para escribir cualquier tontera cotidiana, hasta papel para recoger la basura, secar lo mojado o qué se yo (usted tiene más imaginación que yo).

Tome las cosas con calma y, sobre todo, piense que todas las desgracias pasan. Esta también pasará.